Los recortes, la corrupción, el AVE... y ahora Trump

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En «Drones matones», la aventura de Mortadelo y Filemón que llega la próxima semana a las librerías, el prolífico Ibáñez se atreve con Trump. No es nuevo: el catalán ha sabido suplir las carencias de sus últimos álbumes con una acertadísima mirada a la actualidad más próxima. Y así se ha reído hasta del Chapo Guzmán

30 jun 2017 . Actualizado a las 05:15 h.

Quede claro desde la primera línea: uno no puede sino admirar el trabajo de Francisco Ibáñez. Pero sí discutir que los últimos trabajos del catalán, que va camino de los 82 años publicando ¡tres tebeos al año! vienen flojos en los argumentos, abundantes de humor de trazo grueso. Pero sigue siendo -eso no es discutible- el creador de cómic con el que más se identifica el gran público. El próximo superventas lleva por título Drones matones y sale a la venta la semana que viene. Argumento: el profesor Bacterio ha fabricado una serie de drones para ayudar a Mortadelo y Filemón, que deberán probar artilugio tras otro hasta ofrecer sus servicios al presidente de los Estados Juntitos: Donald Trompf. Es obvio quién está detrás de esas identidades. Como de la de Rulfián, director general de la Guardia Viril, o de Marmeto Rojoy, presidente del Partido Papilar. O qué son los tramos del UVA (Ultraloca Velocidad Automotora), o las atracciones de Port Chifladura... O tantas otras recreaciones de la realidad cotidiana que el dibujante ha sabido tomar en los últimos 40 años para construir sus historias. Aunque las aventuras de estos dos agentes de la T.I.A. (Técnicos de Investigación Aeroterránea, otro guiño, en este caso a la CIA) nacieron mucho antes, en 1958. Pero Ibáñez, deliberadamente o no, evitó colocar en los cincuenta, sesenta y setenta a sus protagonistas ante escenarios o momentos que recordaran o imitaran a la España de aquel momento, por mucho humor que se quisiera poner. La censura se imponía. Algunos críticos dicen que esas aventuras parecían instaladas en un lugar totalmente ajeno.

El creador comenzó a acercarse a la actualidad desde los deportes, y ahí nació una de sus historias más logradas, Mundial 78. No se ha perdido desde entonces un gran campeonato de fútbol; pero tampoco las citas olímpicas o hasta los últimos Eurobasket. Cubierta la siempre agradecida parcela deportiva, Ibáñez empezó a ubicar a sus chapuceros detectives ante momentos muy reconocibles para los lectores. Y en los ochenta empezaron a verse cosas como el grupo terrorista P.E.P.A. (Pueblabruta Exige Plena Autonomía), la Gomeztroika en plena caída de los regímenes comunistas, el Golfo Percebético cuando estalló la Guerra del Golfo, problemas con fondos que desaparecen del S.O.E (Seguro Obligatorio de Enfermedad), la prensa cardiovascular, las vacas chaladas o un grupo de artistas musicales que participan en un programa de talentos: Misión Trifunfo.