The Limboos: «No queremos ser la caricatura de un género particular»

Derrochan calidez, elegancia y esa sensación de venir de otro tiempo idílico e idealizado. Son uno de los grupos del momento

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Están en boca de todos. La peculiar mezcla de estilos de los años cuarenta, cincuenta y sesenta que practican The Limboos en su segundo álbum, Limbootica, ha encantado.El grovense Roi Fontoira se muestra encantado con el momento actual del grupo.

-¿Son The Limboos el grupo «cool» del momento?

-(Risas) No lo sé, eso lo tendrá que decidir la gente que vaya a los conciertos. Afortunadamente hay muchos grupos cool en Galicia. Mira Soul Jacket o Bala. Nosotros estamos en un buen momento. Sin más.

-No dudo que Soul Jacket o Bala molen, pero ustedes desprenden un glamur que contagia. ¿Por qué?

-Lo dice Sergio. Tocamos músico que está en el imaginario cultural de mucha gente. Tanto el rock n’ roll, como los géneros más latinos están muy metidos dentro. Son fáciles de asimilar y hacer fiesta alrededor de ellos.

-¿Es fácil que gusten The Limboos?

-Pues supongo que sí.

-Yo lo pienso así: todo resulta familiar aunque no se conozca en profundidad. Y suena muy bien.

-Nosotros queremos hacer la música que nos gusta, a nuestro aire y sin ningún arnés estilístico. No queremos ser ultraretro, convirtiéndonos en una caricatura que recrea un género en particular. Hacemos lo contrario. Cogemos las tres décadas más productivas de la historia musical. De ahí puede salir de todo y cosas que, aunque suenen a antiguo, lo hagan con frescura y acaben funcionando.

-Lo normal en los grupos retro era, por ejemplo, «sonar a rythm &blues británico del 64». Lo suyo parece diferente. ¿Es el «retroeclecticismo»?

-Sí, yo conozco muy bien esas escenas. Y lo normal era eso. Nosotros queríamos salir de ahí. Al principio me lo decían: «No sé en qué estilo meteros». La gente se sorprendía. Los toques latinos empezaron a despistar.

-Da la sensación de que lo latino es una puerta para tomar aire.

-Claro, y nos pilla cerca. Tanto lo latino, como el flamenco. Mira Guadalupe Plata o El Niño de Elche. Coger cosas muy cercanas y asimilarlas. Yo tengo familia brasileña. Esa es una vía de influencia musical no se explota todo lo que se debería.

-¿Hay mucha experimentación en The Limboos?

-Sí, picamos de mambo, exótica, jazz, swing, rock n’ roll y rythm & blues. Empiezas a hacer una canción y te van llegando cosillas de otras canciones que ya has escuchado. Cuando más música escuchas más variado va a salir el producto.

-¿Son musicólogos?

-No, lo que somos es muy fans de la música. Nos gusta investigar las escenas musicales de cada zona de casa país. También tirar de los sellos y ver qué músicos de sesión se repiten.

-Dígame una de las vetas en las que anda escarbando últimamente.

-Pues hay un documental sobre Doc Pomus, un blanco que tenía polio y se metió en Jam Blues, que es tremendo. Escribió el Lonely Avenue de Ray Charles y un montón de hits.

-Le vi recientemente y empezó con el pelo engominado hacia atrás y finalizó con todo él delante del rostro.

-Tal cual. Yo, sudo mogollón. El escenario es una fiesta.

-También me llamó mucho la atención el modo de tocar las maracas de Sergio. ¿Es usual?

-Nosotros también flipamos cuando lo vemos. Es común: el maraquismo de Sergio engancha. Lo lleva en la sangre. Causa furor. Él es el más latinero del grupo.

-Y terminaron haciendo una versión de Antonio Machín.

-Sí, a veces lo ponemos de fin de fiesta para que se luzca el maraquero. Sergio y yo somos primos y a nuestro abuelo le gusta cantar. Vino una vez al ensayo y nos dijo: «Tedes que tocar unha de Machín». Y acabamos tocando El Manisero un poco de coña. Se terminó convirtiendo en mítica.

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