Hollywood abre el fuego de la II Guerra Mundial

MIGUEL ANXO FERNÁNDEZ

FUGAS

Photo credit: Daniel Smith

Brad Pitt y Marion Cotillard solo son dos «soldados» de la gran batalla que viene: tras «Aliados» llegarán de aquí al verano una docena de filmes con olor a pólvora. Veremos dirigir a Mel Gibson, actuar a Kenneth Branagh, una historia de monjas violadas y a Gary Oldman como Churchill

25 nov 2016 . Actualizado a las 05:35 h.

Más allá de que los desahogos de Brad Pitt fuera del plató de Aliados le hayan conducido a su tempestuosa ruptura con Angeline Jolie, para regocijo de colorines, marujeo vario y abogados interesados, el personaje al que el también ex de Jennifer Aniston interpreta en este filme de Robert Zemeckis (un espía estadounidense metido en pomadas antinazis en 1942 con una compañera sentimental que es también espía) será el primero en recuperar para la pantalla grande los colores, los uniformes y el ruidoso atrezzo de la Segunda Guerra Mundial. Tal entusiasmo cinematográfico en cuanto a cantidad de filmes no se veía desde los años sesenta.

Y es que mientras Pitt y Cotillard se hacen carantoñas y retozan sin descuidar pistolas y metralletas, inyectando el calor que acompaña al romanticismo en el frío ingrediente del espionaje, de aquí hasta el verano próximo la gran pantalla rebosará de personajes uniformados: los buenos a un lado (marines del Tío Sam, británicos y toda clase de miembros de la Resistencia), los malos al otro (la Wertmach, las Waffen-SS y el Ejército Imperial japonés, entre otros). Sin descartar alguna tragedia vergonzante de cuando la guerra ya había terminado y dos biografías de altura, la de Winston Churchill y la del malogrado escritor judío Stefan Zweig. Bebiendo todos de la vida real.

ESPECTÁCULO DIGITAL

Como la industria audiovisual, con Hollywood a la cabeza, no da puntada sen fío, esta puesta al día de lo que parece, a partes iguales, una revisión por la senda del realismo crudo de hechos históricos (las batallas de Dunkerque y Okinawa) y personajes relevantes de variado pelaje (Reinhart Heidrich y Desmond Doss, además de los mencionados), así como un revival camp de aquellos ambientes (sobre todo en vestuario y peinados), junto a una recuperación del género bélico aprovechando que la buena salud de los efectos especiales y los avances en tecnología digital, abaratan costes y garantizan espectáculo.