San Martiño de Calvos, la parroquia duplicada


Llegó el San Martiño, fiesta grande del mundo rural. Hoy es el día de la matanza del cerdo, que se celebra con banquete de lo perecedero del despiece al rematar el trabajo de rellenar los embutidos y de salar las piezas que van a la artesa. Y es el día de probar el vino del año, de colgar el ramo de laurel sobre la puerta y abrir los furanchos. No se sabe bien por qué le tocó a san Martín presidir esta fiesta con la que se clausura el tiempo de recolección y se prepara la resistencia contra el frío; sí se sabe que es una advocación antigua. La pintó Brueghel el Viejo, según vemos en una oscura pintura recientemente rescatada por el Prado, en la que el pueblo se arremolina, se empuja, se emborracha y vomita en torno a una enorme cuba recién perforada, mientras el santo, a caballo, repite el famoso gesto de utilizar su espada de centurión romano para cortar con ella su propia capa y darle la mitad a un pobre.

¿A qué se debe la intensa veneración de los gallegos por san Martiño? De las 3.800 parroquias de Galicia, 250 están dedicadas a él; solo la Virgen le gana. Los expertos dicen que nuestro san Martiño no es el de la espada y la capa, el de Tours, sino el san Martiño de Dumio, el que convirtió a los suevos al catolicismo. En su testamento agradece la acogida de la Gallaecia un extranjero como él, procedente de lo que hoy es Hungría y Bulgaria. Aparte el Apóstol, sería el patrono ideal para un nacionalismo gallego religioso.

Tantas parroquias de San Martiño tenemos que hasta hay una duplicada: San Martiño de Calvos de Sobrecamiño, en Arzúa, tiene enfrente, como un espejo, San Martiño de Calvos de Socamiño, en Touro. El camiño que ambas flanquean es, claro, el de Santiago. Aunque la fiesta grande del día es la de Ourense, vamos a estos sanmartiños pequeños para ver cómo se prepara la bienvenida del invierno.

Calvos viene, según los estudiosos de la toponimia, de la raíz prerromana kal, que significa roca. Por allí hay rocas y aguas, y, en consecuencia, cascadas estupendas. Las aguas de Sobrecamiño van al Tambre y las de Socamiño, al Ulla; las tierras de las dos dan prados y bosques, pero en la segunda se ven más parras altas y empieza a ser tierra de alcornoques. Paseamos por una de las rutas que ha señalizado el Concello de Touro, hasta la hermosa fervenza das Pombas. Robles americanos plantados aquí y allá dan un tono rojizo al bosque todavía verde. Parece mentira que tan cerca de Santiago la naturaleza se muestre así de limpia. Los pombos salen en bandadas de decenas y casi en cada poste de los pastos hay un tordo mostrando el naranja de sus costados. Sobrecamiño celebra este fin de semana los días de su patrono. Si quieren fiesta rachada con aire puro, no se la pierdan.

 

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

San Martiño de Calvos, la parroquia duplicada