El color, la última batalla de Capa

FUGAS

© Robert Capa/International Center of Photography/Magnum Photos
© Robert Capa/International Center of Photography/Magnum Photos

El Círculo de Bellas Artes expone al público español las fotografías en color de Robert Capa, en las que demuestra que el mejor fotoperiodista de guerra de la historia también sabía captar el glamur y la vida cotidiana

11 nov 2016 . Actualizado a las 18:30 h.

Fue el fotógrafo de guerra más famoso de todos los tiempos. “Si haces fotos que no son suficientemente buenas es porque no estás suficientemente cerca”, decía a sus colegas. Robert Capa (1913-1954) murió precisamente porque quiso acercarse demasiado. Las imágenes que tomó antes de fallecer al pisar una mina en la carretera de Namdinh a Thaibinh, en Indochina, figuran en Capa en color, la exposición del Círculo de Bellas Artes de Madrid que presenta un aspecto desconocido pero importante para conocer su obra. Todo el mundo conoce Muerte de un miliciano, convertida en el gran icono de la Guerra Civil, que algunos estudios aseguran es un montaje, o las 11 instantáneas que se salvaron del Día D, el desembarco aliado en Normandía. Pero el maestro de la fotografía en blanco y negro comenzó a trabajar asiduamente con película en color en 1941 y no dejó de hacerlo hasta su muerte en 1954. “En su época, la fotografía en color no estaba bien vista dentro del dominio del periodismo, no se asociaba a la verdad, sino a la moda o a anuncios”, explica Cynthia Young, la comisaria de la muestra, para explicar el olvido y desconocimiento de estos trabajos del fundador de la agencia Magnum.

La exposición, que fue presentada en el International Center of Photography de Nueva York con motivo del centenario de su nacimiento, consta de más de 150 instantáneas, así como de recortes de revistas donde aparecieron sus fotos y documentación personal. “Capa se reinventa como fotógrafo durante los años en los que no está cubriendo guerras o conflictos políticos”, señala Young, que apunta que el color fue parte fundamental de ese intento de sobrevivir en un mundo distinto.

Se exhiben fotografías de sus viajes a la URSS, junto al escritor John Steinbeck, o a Israel, entre 1949 y 1950, de modelos y estrellas de Hollywood, de personalidades del mundo de la cultura y el arte o de bellas mujeres en la estaciones de esquí de los Alpes o en las playas de Biarritz o Deauville. Reportajes que dan una visión del sueño americano, de Budapest, su ciudad natal, Marruecos, Noruega, Roma, Londres o Japón. En algunos casos sus trabajos dejaron bastante que desear.