Todas las neuras de Cronenberg concentradas en una novela

Si es un fan del cine de Cronenberg está de suerte. Si no le gustan sus películas, es mejor que busque otra cosa


¿Sabe lo que es la apotenmofilia? ¿Escuchó alguna vez el término? ¿Y la acrotomofilia? Para evitarles el sofocón de tener que buscarlo en Internet aclararé que el primer término corresponde a un desorden psicológico que hace que quien lo sufre sienta la necesidad de amputarse un miembro sano y, el segundo, una atracción sexual hacia alguien que ha sufrido una amputación. 

Si se van a meter en Consumidos, la primera y hasta la fecha única novela de David Cronenberg, es mejor que se vayan familiarizando con tan escabrosas filias. El debú literario de Cronenberg, director cinematográfico al que la definición de inquietante se le queda pequeña, es una prolongación de las neuras con las que ha construido su carrera y que ha hecho que cientos de miles de espectadores se hayan revuelto en sus asientos o simplemente hayan cerrado los ojos. Consumidos cuenta la historia de dos periodistas  que son pareja envueltos en investigaciones paralelas: un filósofo francés que ha asesinado y se ha comido a su mujer y un médico que estudia a su hija, capaz de comer la carne que se arranca a sí misma. Aunque la novela tiene una estructura clásica y hasta algún detalle humorístico, el desarrollo es tan repugnante que cuesta un mundo meterse en el significado profundo de lo que Cronenberg quiere contar, si es que quiere contar algo. Este cronista se vio superado por el envoltorio e incapaz de llegar el fondo. Si ustedes tienen más estómago, les deseo suerte.

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Todas las neuras de Cronenberg concentradas en una novela