Welsh patina en Miami


Irvine Welsh patina esta vez con una larga, larguísima historia que pretende llamar la atención sobre esa obsesión por la comida que padece nuestra enferma sociedad y que algunas culturas llevan al paroxismo por defecto o por exceso. El autor de Trainspotting hace años que cambió las húmedas calles de Edimburgo por las soleadas avenidas de Miami y, francamente, algunos preferimos la primera versión. Welsh nos introduce aquí en la enfermiza relación entre una entrenadora personal de cuerpo perfecto y una artista algo rarita que se autodestruye con hidratos, sal, grasas y azúcar. Quizás el asunto hubiera dado para un buen cuento. O tal vez ni para eso. Y no es que el viejo Irvine no consiga a lo largo de tantas palabras hacernos sonreír e incluso reflexionar un poco. Al fin y al cabo, pocos escritores controlan el lenguaje callejero como él. Pero, insisto, no hacía falta tanta tinta ni tanto esfuerzo. Escribo todo esto con cierta pena porque Welsh me ha hecho disfrutar mucho muchas veces, pero hace algún tiempo que solo despierta mi entusiasmo lector cuando recupera a la pandilla de Leith, como ocurría en Skagboys

Entiendo que nuestro hombre prefiera tomar el sol en Miami, pero tal vez debería reflexionar si vale la pena seguir escribiendo novelas como esta.

La vida sexual de las gemelas siamesas. Novela. Irvine Welsh. Anagrama. 392 páginas. 19,90 euros

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