Mondoñedo en San Lucas


En sus tiempos, a Mondoñedo se llegaba caminando desde cualquiera de los cuatro puntos cardinales; los que van a pie ahora lo hacen sobre todo por el Camino Norte, desde la cercana y también clerical Vilanova de Lourenzá. Si conseguimos que nos acerquen a la ermita de San Pedro da Torre, el paseo se hace corto y agradable, casi todo en descenso, por un camino de herradura sombreado a veces por castaños y carballos y otras despejado, y entonces se disfruta de hermosas vistas del valle del Masma, que «tiene la medida del ojo humano», como dijo Cunqueiro, a quien cualquier caminante debe llevar en la mochila en toda ocasión, pero más si viene a Mondoñedo.

A la antigua capital de su provincia hay que ir ahora, este mismo fin de semana, porque son As San Lucas, una feria de cinco días como ya no las hay, con los caballos de protagonistas. Y aunque el camino que elegimos es una delicia, sería extraordinario poder bajar a la ciudad con las recuas de potros que se llevan al mercado desde el monte, retroceder en el tiempo y empaparse de olores antiguos. O, más a la antigua aún, llegar desde el sur, como si viniéramos de Bretoña, para detenernos un ratito en el puente del Pasatempo, allí donde entretuvieron a Isabel de Castro, que traía el indulto de su prima la reina Isabel, mientras en la plaza de la catedral decapitaban a su marido el mariscal Pardo de Cela. ¿Seguirán dando el toque de ánimas de las cinco por el alma de aquel rebelde? Por el barrio de Muíños, entre canales de agua limpia, podemos subir hasta la catedral y preguntar.

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