Almacenar besos y vender olores

«Mi pesadilla favorita»: un libro para soñar, a cualquier edad, y por el que María Solar recibió el premio Lazarillo. 

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«A los besos les gusta la intimidad, por eso los tenemos a media luz; se conservan mejor, como el primer día. También les controlamos la temperatura del ambiente, la humedad y los ruídos para que todo les sea muy agradable». María Solar (Santiago, 1970) lleva al lector a lugares evocadores, capaces de hacer soñar y no solo un público más joven al que, en teoría, está destinado este libro. Así, describe el almacén de los besos, un enorme espacio en penumbras en el que hay hasta una sección para «besos que no se dieron». Manuel, el crío protagonista de esta novela, pregunta lo obvio, ya que nunca se dieron «¿Y por qué los guardáis?». Es sencillo: «Porque la gente vuelve a soñar con ellos muchas veces en la vida, con esos y con los demás besos. Todos están aquí», también los de la madre del crio, ya fallacida, le explica la repartidora de besos. En esta novela, la escritora, periodista y presentadora se convierte en una repartidora de sueños, a veces unos dentro de otros, con una imaginación capaz crear lugares como la tienda de Arsenio Matute, vendedor de olores. Allí, una clienta confiesa: «tuve un amor y lo perdí» y ahora «lo que quiero recordar es el olor del amor». 

Son lugares sorprendentes del País de la Fiebre al que entra Manuel, y su mellizo, Ángel, cuando pilla un virus y donde hay personajes como un preguntón extraterrestre, los animales imposibles del doctor Ensayo o Alicia, la niña que dice venir del País de las Maravillas, y con la que Manuel no quiere soñar porque es besucona. Un excelente libro para soñar, a cualquier edad.

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