Arrolló al rival con un recital de triples en el primer cuarto que le permitieron completar el trayecto hacia la victoria sin sobresaltos
01 nov 2025 . Actualizado a las 22:54 h.La primera victoria del Río Breogán en el Pazo llegó cuando realmente tocaba. Fue un triunfo coral, de los que cimentan permanencias, a costa del colista Covirán Granada y después de un choque controlado de cabo a rabo por un conjunto lucense deslumbrante en el primer cuarto: 95-74
En un duelo de necesidades propicio para coger vuelo, fueron los locales los que comparecieron en la cancha con la muñeca más caliente. La fase de tanteo discurrió a toda mecha, con ataques raudos y alguna imprecisión en ambos equipos. Keandre Cook prendió la mecha del festival del Breo desde la línea de 6,75. Desde ahí bombardearon los celestes el aro de un Granada desconcertado y desesperado ante el recital de triples de los pupilos de Luis Casimiro. A Cook se fueron sumando, a lo largo de un primer cuarto de avalancha celeste, Dibba, Russell, Kurucs, Brankovic, Aranitovic, Alonso y Mavra. Ocho triples, nada menos, de un Breogán que en tan solo diez minutos daba un paso de gigante hacia la anhelada victoria: 38-14. El Pazo se lo pasaba en grande viendo la exhibición de su equipo, que no descuidaba la defensa ni bajaba un ápice la intensidad.
La eficacia breoganista desde el triple sufrió un bajón en la segunda manga. Aranitovic acertó en un primer intento que dio paso a cinco errores consecutivos, pero sin consecuencias demasiados serias en el marcador. Los pupilos de Luis Casimiro compensaban la aparición del desatino en los tiros lejanos con un admirable ejercicio defensivo que impedía a los forasteros coger impulso y recortar la abultada diferencia en el electrónico. Con 49-28 y a falta de apenas un minuto y medio para el descanso, el entrenador breoganista solicitó su primer tiempo muerto para apretar las clavijas a sus hombres después de un parcial de 2-11. Lluís Costa fue quien iluminó el camino hacia la esperanza de un Granada que estiró su racha, dio un buen bocado a la brecha y alcanzó el intermedio con una desventaja mucho más alentadora: 51-36.
Los equipos volvieron del asueto muy parcos de ideas. La canasta de Kljajic fue la única en casi tres minutos, y Kurcus, con un triple, estrenó la cuenta de un Breo en el que Russell era el único que no perdía brillantez en sus acciones. Los celestes sufrían problemas para anotar, pero su suculenta ventaja no corría peligro porque los de Ramón Díaz tenían el punto de mira desajustado. Desperdiciaron varios ataques los visitantes para despertar la desconfianza de un Breogán que se alimentó de los fallos contrarios para volver a adquirir una renta superior a los 20 puntos: 67-46 (min 28). Pese los triples de Munnings en el tramo final del tercer período, el Breo tenía bien abrochada la victoria con solo 10 minutos por delante: 71-53.
Las dudas que pudieran quedar sobre el desenlace las esfumaron Mavra y Francis Alonso con sendos triples en apenas 40 segundos que provocaron el tiempo muerto de Ramón Díaz. Ya no había solución. El Breo volvió a alcanzar un nivel excelso y masacraba la canasta contraria en prácticamente cada ataque. Desde fuera, desde dentro, en transición, en ataques posicionales... De todas las formas y maneras engordaban su cuadrícula los discípulos de Luis Casimiro, que deleitaban a un Pazo que, con todo el pescado vendido, reclamaron y celebraron el estreno en el presente curso de Erik Quintela.