«He visto a personas desmoronadas»

Dedica su vida a ayudar a las familias que están a punto de quedarse sin vivienda y alerta de que todavía hay muchos desahucios invisibles de ciudadanos a los que les da vergüenza decirlo


Vigo / La Voz

A Carlota Pérez le llegaban al alma las imágenes que veía a diario en la televisión de personas que eran sacadas a la fuerza de sus casas. «A mi marido y a mi nos ponían los pelos de punta, nos parecía tan injusto ese trato a las familias, algunas con niños o con personas discapacitadas, que decidimos empezar con la asociación», comenta sobre sus inicios en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca en el 2011.

Con mucha ilusión y poca experiencia se pusieron manos a la obra con otros voluntarios de Vigo y O Baixo Miño. Sabían que sería duro, pero nunca imaginaron todo lo que se iban a encontrar. «Al principio fue complicado porque los afectados no querían hacerlo público y a día de hoy aún les da vergüenza; dejan que la situación llegue al final sin pedir ayuda. Todavía hay muchos desahucios invisibles, es una pena. Les da vergüenza que les vean en fotos, o ponerse en la puerta del banco. Te piden ayuda, pero no quieren que se entere nadie».

La portavoz de la plataforma está convencida de que hay gente que no se da cuenta de que se lucha contra un gran enemigo y que, por separado, va a ganar siempre. Sabe por propia experiencia que las pequeñas y grandes victorias se consiguen gracias a la unión de todos. «Si ahora nos reciben con amabilidad en los bancos es gracias a la lucha en la calle. Tres años atrás era impensable».

Lo que más le ha impactado en este tiempo es el daño psicológico que las entidades financieras ejercen sobre los afectados. «Me comentaba un compañero que muchas veces le había rondado la idea del suicidio porque no se veía capaz de luchar contra una entidad, se veía muy pequeño. He visto a personas desmoronadas, es una factura para toda la vida». Uno de los detalles que más le impresionó a Carlota Pérez es la presión que se ejerce sobre todo el entorno de la familia afectada: «Llaman a todos los familiares para conseguir que paguen, les dicen que pidan el dinero y les llegan incluso a amenazar con perder la tutela de los hijos. Las familias nunca dejan de pagar porque quieren; si lo hacen es porque no tienen trabajo ni ingresos». Aunque ya no salen tanto a la luz, hay desahucios a diario, en este momento están a punto de ejecutar los de tres de personas que residen en régimen de alquiler.

Carlota destaca el caso de Vigo, que por cantidad de población es la ciudad de Galicia donde se registran más desahucios y tiene 50.000 familias en situación de emergencia social. «Muchas veces se alega que son segundas viviendas o locales los que se quitan, pero no es cierto. Queremos conocer el registro de viviendas de protección para alquiler de la Xunta, tiene que ser público».

Este quehacer voluntario ocupa casi todo su tiempo, por lo que es fundamental la colaboración de su marido, médico, que se hace cargo de la familia de cuatro miembros. «Vendemos chapas, camisetas, y no nos llega ni para pagar el 30 % de la gasolina y el párking», concluye.

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