Una treintena de abogados se mueven para evitar lanzamientos

maría conde PONTEVEDRA / LA VOZ

FIRMAS

Atendieron de forma voluntaria a 39 afectados en la oficina municipal

04 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

La ayuda social contra los desahucios tiene otras vías. Pontevedra y Marín son los dos ayuntamientos de la comarca que aceptaron la propuesta del Colegio de Abogados para crear una oficina de asesoramiento a personas en riesgo de perder su vivienda. Así abrió el pasado año la OFIMEH (Oficina de Información, Asesoramiento e Intermediación en Materia de Execucións Hipotecarias) en la Casa Azul en Pontevedra y en dependencias del Concello marinense.

Son una treintena los letrados que se prestaron voluntarios para ofrecer este servicio de asesoramiento y ayuda en la negociación con las entidades bancarias en el caso de la ciudad del Lérez y otros seis en Marín. Fuentes del colegio apuntan que la propuesta de este convenio surgió «al ver la necesidad de asistencia que tiene la gente». «Hay que desmitificar -señalan- esa figura del abogado de élite, que a día de hoy no existe. Hoy el abogado es alguien implicado en la sociedad y que percibe todo lo que está pasando».

Los requisitos que deben cumplir los solicitantes es estar empadronados en la ciudad, estar en riesgo de perder la vivienda en propiedad -los casos de alquileres no se abordan- y encajar en el perfil económico «que está dando lugar a las suspensiones de las ejecuciones hipotecarias». El Concello es quien recibe a los demandantes en la Casa Azul, y una vez comprobado que cumplen esas condiciones, desde este departamento ponen a los usuarios en contacto con el abogado. «A partir de ahí la asistencia es básicamente la orientación, ver qué posibilidades existen y luego la negociación y mediación con las entidades bancarias». «En general -agregan- estamos contentos con los resultados porque es raro el caso en el que no se haya conseguido algún beneficio, que puede ser la reducción de cuotas, aplazamientos o suspensiones de ejecuciones en marcha. Pero bueno, el abogado de la oficina llega hasta donde puede llegar; cuando hay una reclamación judicial ya se trasladaría el caso al abogado que le correspondiese de turno de oficio». A este respecto, otro de los abogados consultados señala que «sería más efectivo» si el letrado que está llevando el caso en la oficina fuese el que luego se ocupase del mismo en el juzgado.