«Los puertos son otra muestra más de nuestro minifundismo»


pontevedra / la voz

Como empresario del comercio marítimo, Ceferino Nogueira fue el motor del desarrollo del puerto de Marín, desde donde sigue operando y creciendo el grupo Nogar, presidido ahora por su hijo Víctor Nogueira.

-¿Qué fue antes Nogueira o el puerto de Marín?

-Indudablemente, el puerto. Ceferino Nogueira empezó su actividad en Pontecesures, donde mi abuelo tenía un negocio maderero, y buscó una salida marítima a su producto en el puerto de Marín. Después supo aprovechar las oportunidades en un momento de impulso, que coincidió con el nacimiento de Ence y el de una nueva industria de piensos en Galicia con Coren. A partir de ahí desarrolló toda una serie de actividades relacionadas con el comercio internacional y la logística.

-¿Y qué significó Ence para Nogueira y para el puerto?

-Fue uno de los pilares fundamentales del desarrollo de la compañía. Nuestro padre colaboró con Ence desde su construcción, como después en la materia prima forestal y en la logística de salida de su producto. También fue un pilar fundamental para el puerto, hasta el punto de que supone hoy más del 25 % de su movimiento. Ence es un claro ejemplo de la simbiosis entre puerto e industria.

-Para otros el traslado de esa fábrica es su bandera.

-Traslado significa cerrar y construir otra fábrica con una inversión de 800 millones. Es inviable. No hay dinero, ni las empresas de pasta papel darían rentabilidad para afrontar esa inversión. Pero, además, es dar la espalda a la realidad. Tenemos que defender la industria si queremos sustentar un país que tiene un problema de fijación de empleo. De Ence se ha hecho una bandera que ha dado réditos a determinadas opciones políticas, que no van más allá del interés partidista local. Hay que tener más miras. En los grandes países desarrollados con vocación medioambiental, las fábricas de pasta de papel están cerca de los núcleos urbanos sin problema. Y Ence es una empresa puntera en tratamiento medioambiental. Quien diga que hoy contamina, miente.

-Dirán que su defensa también es interesada como empresario.

-Claro que es interesada. Como empresario me interesa que Galicia sea una potencia industrial, que aproveche sus materias primas y sus recursos para transformarlos y multiplicar su valor. Por descontado que me interesa que Galicia fije población rural a través de una explotación adecuada del sector forestal. Que hagamos un buen aprovechamiento de nuestros montes, que podamos utilizarlos como biomasa y prevenir los incendios. Defiendo esta industria como cualquier otra. Renunciar a eso sería una aberración porque la industria es la que fija empleo y es multiplicadora de riqueza. Por encima de su interés particular, el empresario tiene que apostar por un desarrollo global. Y Ence es importante no solo para Nogueira, lo es para el vendedor de camisas, para el bar, para el hotel, para el transportista, para el funcionario....

-Ustedes operan en seis puertos gallegos, además del de Paranaguá, en Brasil. ¿El 2013 fue un buen o mal año para el de Marín?

-Galicia tiene cinco puertos de interés general del Estado en 150 kilómetros de autopista, más otros muchos autonómicos repartidos por toda la costa gallega. Eso es otra muestra de nuestro minifundismo, como los aeropuertos. Lo cual es una bendición, pero también un problema para alcanzar determinada economía de escala. El de Marín es el reflejo del entorno industrial que lo sostiene. Y en muchos casos su hinterland va más lejos porque es un puerto enormemente proactivo, muy competitivo, con unos operadores muy ágiles y tráficos muy diversificados. El 2013 ha sido un ejercicio normal y ha aguantado muy bien las cifras, teniendo en cuenta que venimos de una fuerte crisis.

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