La buena sorpresa del autobús híbrido

Un transporte metropolitano eficaz retiraría de la calle 25.000 vehículos


amigos da terra vigo@tierra.org

Nos llevamos una sorpresa por lo infrecuente que resulta que el tráfico de Vigo nos regale alguna buena noticia, pero en medio de la discusión por el plan de transporte metropolitano que no se olvide que contamos desde esta semana con un autobús híbrido, el primero de diez. Esa combinación de motor de explosión y eléctrico aumenta su eficiencia y mejora la calidad de vida.

Mucho tendrá que ver Vitrasa, por cierto, con ese plan de transporte metropolitano, y en medio de todo pendientes de encajar en esa red la polémica decisión municipal de restringir las ayudas para el billete de bus urbano exclusivamente a las personas empadronadas en Vigo. Es una decisión discutible, que como es norma en la casa no se discutió con nadie, y además incoherente porque esa discriminación no se aplica, con los mismos argumentos, al transporte aéreo. Al Concello le es indiferente que las ayudas municipales beneficien a un empadronado en Vigo o en Nebraska.

En esto de la coherencia tampoco está mal la Xunta, que por una parte dice defender el transporte metropolitano para limitar el uso de vehículos privados mientras sigue con su apuesta estratégica de grandes infraestructuras viarias.

Comparar lo que supuso la gratuidad de Rande para el transporte de ría es un buen ejemplo. Pero en una cosa damos la razón al alcalde: las cifras aportadas por la Xunta en la primera estimación de costes del plan de transporte, aquellos 35.000 euros, eran ridículas. Al final la cifra de 360.000 euros resulta más realista. Y de eso se habló mucho por ambas partes, de cifras, pero ninguna mencionó otras cifras que conviene tener en cuenta para evaluar en su justa medida las ventajas de una buena red de transporte.

Un transporte metropolitano eficaz significa retirar diariamente unos 25.000 vehículos de la circulación. Solo en el casco urbano equivalen a evitar la emisión de 100.000 toneladas anuales de CO2, que se traducen en el ahorro de unos 600.000 euros anuales en compra de derechos de emisión de gases de invernadero.

Pero ganaremos también espacio urbano, que se traduce en circulación fluida y menos atascos, y eso se puede calcular de forma concreta: nada menos que 75 kilómetros añadidos de espacio libre para circular por ejemplo en bicicleta (si existieran carriles, claro). Finalmente no olvidemos que vivimos en un estado deficitario energéticamente y dependiente del exterior para el suministro de combustibles fósiles. Reducir en un 12% los vehículos representaría un ahorro de al menos un millón de euros anuales en importaciones de petróleo.

En lo particular: con una red eficaz de transporte metropolitano ahorraríamos el equivalente a un depósito de combustible al mes. Se calcula que los gastos globales de cada kilómetro que recorremos en vehículo privado le cuestan un euro al Concello. Dicho de otra forma: solo en términos económicos los ahorros de un transporte metropolitano triplican el coste de ponerlo en marcha, y a ello debemos sumar los beneficios en salud. Ahora solo falta el detallito de que se ponga en marcha el plan y que cumpla con los criterios de sostenibilidad, inclusión de todas las personas del territorio y participación pública, aunque esto último ya imaginamos que va a ser que no.

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