La mejoría nos empobrece


Desde hace unas semanas el Gobierno en tromba ha entonado loas y cánticos ante ciertos signos de mejoría en la economía. De contentos que están hasta se aplauden con las orejas unos a otros. Pero la pregunta es: ¿mejora realmente la economía para una amplia mayoría de españoles? La respuesta es tan sencilla como decepcionante: no. Pero utilizando sesgadamente los datos, como hacen e hicieron todos los gobernantes de esta deshilachada piel de toro, tienen razón. El problema es que de persistir en la misma dirección podemos morirnos de éxito.

Los datos positivos en ciertos parámetros macroeconómicos están sustentados en el empobrecimiento de las clases baja y media, que al ser la gran mayoría significa el del propio país. Esos indicadores -que calman los mercados, a algunos países de la Unión Europea y, sobre todo, al gran poder económico de España- se han logrado por la devaluación del mercado laboral, un gran retroceso en los derechos sociales y la supresión de servicios básicos universales gratuitos. También por sacrificar las opciones de futuro: drásticos recortes en la educación y la investigación. No se ha querido reestructurar el sector público desde la eficiencia, no se ha querido luchar contra la evasión de capitales, no se han querido gravar los movimientos financieros especulativos y tampoco deshacer los monopolios disfrazados. La elección de la vía para salir del agujero la han decidido unos pocos, sabedores del sufrimiento que causarían. Para ser exactos, los mismos que cavaron antes el hoyo.

Ahora un grupo de expertos -yo me fiaría más de los técnicos de la Agencia- han elaborado un informe, no vinculante, para la necesaria reforma fiscal. No hablamos de los remiendos a medida que cada gobierno ha ido sumando, de tal manera que hoy es un sistema que hace agua por todas partes: desfasado, injusto, alambicado e ineficaz. Pues bien, aquí también hay dos vías. La primera es acometer una reforma fiscal objetiva, crear un sistema equitativo, adaptado a los tiempos actuales, que luche decididamente contra el fraude y que bascule mayor peso en los impuestos progresivos. La otra opción es continuar la orgía, mantener focos que crean dinero opaco, disfrazar el remiendo con una ligera rebaja del IRPF y aplicar duro en los impuestos indirectos (esos que pagamos todos por igual, independientemente de si ganamos mil o cien mil euros). Opción que como primera medida traerá el aumento del IVA en muchos productos básicos para las familias más necesitadas.

¿Cuál creen que será la vía que tomará el Gobierno? Después de mucha retórica y de maquillar ciertas decisiones, creo que la segunda ¿Por qué si atenta contra la mayoría? Porque así lo mandan y ordenan «los mercados», la Unión Europea y el poder económico. Tal decisión hará mejorar todavía más esos datos macroeconómicos que el Gobierno enseña como el tonto el molinillo. Pero no duden que significarán más pobreza y perseverar en un modelo de país de mano de obra barata, sin innovación y sin generar valor añadido. Por eso ahora los jóvenes marchan sin pensar en volver.

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