Rafinha da un paso al frente con el doblete frente a la Real Sociedad


Aunque a nivel colectivo no sirvió para mucho, a nivel particular el doblete debe ser un espaldarazo para un Rafinha que no acababa de explotar su fútbol en Vigo.

El hijo de Mazinho fue una de las cuatro novedades en el once de Anoeta. En teoría ocupaba el flanco derecho del ataque, aunque abarcó una franja ancha de terreno que iba desde el centro del campo a actuar por detrás de Charles.

Al margen de los dos goles, uno de cabeza y otro aprovechándose de una licencia de los centrales rivales, el hispanobrasileño entró mucho en juego. Tanto, que tocó el balón en 56 ocasiones durante el partido, además con precisión, ya que el 76 % de los pases fueron buenos. Esta efectividad tuvo su grado supremo de cara a portería: Dos tiros entre los tres palos y dos goles. Rafinha sacó adelante incluso el 50 % de las disputas aéreas.

Necesitaba explotar

El futbolista cedido por el Barça necesitaba una actuación así para comenzar a explotar en el Celta. Nadie ha puesto en duda su calidad, pero no terminaba de adaptarse (pese a ser el que mejor conoce el sistema de juego de Luis Enrique) y tampoco el entrenador le encontraba un sitio definido en el dibujo táctico. Con el trivote definido, la opción era convertirlo en el relevo del canterano Santi Mina, pero aún partiendo desde la derecha, Rafinha Alcántara tendió a jugar por dentro en casi todo momento.

Su primer reto debe ser alcanzar la continuidad en el once del conjunto vigués y tener un sitio el sábado ante el Almería. Él ha sido el último jugador del Celta que ha celebrado un gol como local. El que le hizo al Granada el 31 de agosto pasado. Ahora podría romper la sequía.

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