Acusan a una pareja de secuestrar a una prostituta tras contratarla

El fiscal, que pide para ambos 3 años de cárcel, sostiene que citaron a la víctima en su casa y la encerraron tras pasar la noche con ella


A Coruña / la voz

Solo ellos saben lo que le iban a hacer a la indefensa mujer. Ni el fiscal adivina qué oscuro plan había tramado esa pareja -hombre y mujer- que el 6 de noviembre del 2011 contrataron los servicios de una prostituta, la citaron en su piso de Monasterio de Caaveiro, hicieron lo que tenían que hacer y por la mañana decidieron encerrarla en una habitación. Quién sabe, además, con qué propósito. Eso es lo que afirma la Fiscalía en su escrito de acusación, que les imputa un delito de detención ilegal o secuestro y pide que sean condenados a tres años de prisión.

Los hechos que llevaron a esta pareja al banquillo de los acusados del Juzgado de lo penal número 1 -serán juzgados el próximo martes- se gestaron pasada la medianoche de aquel 6 de noviembre del 2011. Los procesados -siempre atendiendo a la versión de la Fiscalía- buscaron en la sección de anuncios por palabras los servicios de una prostituta que colmase sus deseos más inconfesables. Ahí encontraron el número de una mujer que reunía las virtudes que ellos buscaban. La llamaron y le pidieron que acudiese a su domicilio en el barrio del Ventorrillo. La chica se presentó sobre las cuatro y media de la madrugada en la vivienda. Les adelantó su tarifa, que ascendía a 150 euros a la hora. Perfecto, contestaron. Y se pusieron a ello. Estuvieron hasta las nueve de la mañana, momento en que la mujer decidió poner fin a sus servicios y reclamarles el dinero, que atendiendo a la tarifa ascendía a 600 euros.

Pero le pagaron encerrándola con llave en una de las habitaciones de su piso. Gracias que cometieron un error, y fue dejarla sola con su teléfono móvil, que la mujer utilizó para pedir auxilio a una compañera. Le envió un mensaje de texto en el que le informaba de la encerrona y de la dirección donde se encontraba el piso. La amiga llamó inmediatamente a la Policía, que se personó en el lugar. Subieron al inmueble, llamaron y preguntaron a los procesados, directamente, si escondían a alguna mujer. Lo negaron en rotundo. Los agentes volvieron a entrevistarse con la compañera de la víctima, que les mostró el mensaje de texto que recibió. Y ahí la policía, convencida de que algo extraño sucedía, insistió a los acusados. Los advirtió de que si no les dejaban entrar, pedirían una orden. Ante eso, la pareja reconoció los hechos y liberó a la mujer.

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