Historia en seis plantas de hotel

Toni Silva SADA / LA VOZ

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Tres niveles en su origen. El proyecto inicial preveía tres plantas y una ocupación menor de superficie

El Sada Marina cierra tras 20 intensos años en los que ha celebrado congresos, mítines, torneos de dardos o conciertos de cuencos tibetanos

07 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La crisis está a punto de llevarse por delante a un gigante de hormigón. Construido como complemento del paseo marítimo, el hotel Sada Marina ha sido la referencia turística no solo de la localidad, sino de buena parte de la comarca de As Mariñas. Hoy agoniza con el anuncio de su cierre, embargado, subastado hasta en dos ocasiones, y deja en una difícil situación a los catorce trabajadores que han defendido con profesionalidad y hasta el último minuto las posibilidades de un recinto que vivió horas mejores antes del tsunami originado con las hipotecas basura.

En sus dos décadas de vida, el Sada Marina ha sido mucho más que un hotel de descanso o de playa. Sus salones han sido el escenario gastronómico de bodas, comuniones y bautizos del municipio y los ayuntamientos limítrofes. Pero, también por sus grandes dimensiones, ha sido escenario de numerosos eventos que trascienden las labores propias de un hotel. En su sexta planta, la que peor ha aguanto el paso de los años, se han celebrado eventos tan pintorescos como un concierto de cuencos tibetanos, o un campeonato de España de dardos. También han sido múltiples los congresos. Entre estas paredes se ha divulgado sobre la hipertensión o revolucionarios aparatos para hacer más fácil la vida de personas minusválidas. Varios embajadores de Estados Unidos dieron discursos en el Sada Marina, como Edward Romero o Richard Gardner (del primero aún recuerdan su querencia por la queimada). Aquí también jugó Manuel Fraga una de sus populares partidas de dominó. Otro de los invitados fue Rafael Caldera, quien precedió a Hugo Chávez en la presidencia de Venezuela. También cruzó sus puertas José Bono en su etapa de presidente de Castilla-La Mancha, para sorprender a varios excursionistas de su tierra alojados en el hotel, en el que también durmieron artistas como Santiago Auserón. Uno de los últimos, ya en la fase decrépita del hotel, fue Bertín Osborne el año pasado.

Pese a nacer al mismo tiempo que el paseo y con un claro carácter turístico y marítimo, ya al principio se criticó desde dentro de la corporación la inexistencia de amplias aceras alrededor del inmueble y su aislamiento en una encorsetada glorieta. «El hotel ocupa la totalidad de la parcela, no deja zona peatonal en su contorno y la construcción bloqueará las vías que la circundan», indicó el concejal Barbeito González en un pleno de 1988. El tiempo le ha dado la razón a la vista de los comentarios de vecinos y usuarios. El proyecto inicial era de solo tres plantas y menor superficie. «Pero me parecieron muy pocas habitaciones, así que modificamos la normativa dentro del Plan Especial del Paseo que se recogía en las normas subsidiarias de 1979», recuerda Ramón Rodríguez Ares, alcalde que promovió la construcción del hotel.