El trío que predica en el desierto

La charla de No Más Novatadas encendió los ánimos de los colegiales del Gelmírez


santiago / la voz

Las novatadas son una tradición que está mal. Entonces llega el pero: pero nosotros no hacemos cosas humillantes, pero no se obliga a nadie a participar, pero siempre se quedan con el detalle malo y no ven todo lo bueno que hacemos, pero son peores las de otros colegios. El pero volvió a oírse alto y claro en el colegio mayor Gelmírez, el primero de Galicia en el que se organizó una charla sobre las novatadas y sus consecuencias dirigida a los residentes. Fue el propio consejo colegial el que propuso abrir la discusión. La convocatoria atrajo. Y también generó un debate enconado.

Loreto González-Dopeso, de la asociación No Más Novatadas, encargada de la charla, está curtida en batallas. «Sabemos que es como venir a hablar contra las armas a la Asociación Nacional del Rifle». A esta contienda la acompañaron José Luis Olmedo y Antonio Lage, ambos vocales de la asociación, que comprobaron lo que viene repitiéndose en todas las charlas con colegiales: se ponen a la defensiva. Había quien estaba sobre todo preocupado por que los medios aireasen las iniciaciones e incluso se llegó a acusar de hipocresía y oportunismo a los miembros de la asociación, que se creó solo diez días antes del desenlace de la batalla de novatos en la plaza Irmán Gómez, en la que dos jóvenes a punto estuvieron de perder la vista.

«Creo que no hacemos nada que no se haga en un campamento de verano». Los colegiales defendieron las novatadas como método de hacer amigos, integrarse, fomentar el espíritu de grupo y pasarlo bien y un coro de voces repitió que no obligan a nadie a participar y que no se margina a los compañeros por no tomar parte. Tampoco hacen nada «que sea delito» ni vejan y humillan a los nuevos. «Eu como novato considero que foi o mellor mes», alegó uno de los residentes. Otro espetó que si no quieres novatadas «vaite a un piso». Y un tercero matizó que «si eres no fumador no vayas a un club de fumadores».

La asociación ve la situación desde un punto de vista diferente: «Es la forma de maltrato más socialmente aceptada». La principal diferencia entre un juego o una broma y una novatada está en el desequilibrio de poderes. «Una broma se la puede hacer uno de primero a un veterano», una novatada, en ningún caso.

Segundo puntal de la defensa: son voluntarias. «Eso no es un espacio de libertad», les explicó Dopeso, ya que «hay coacción directa e indirecta». Sobre todo, presión de grupo.

Tercera vía de justificación: son suaves. «¿Quién y dónde ponemos el límite?», se preguntaron los miembros de No Más Novatadas. «No vejamos a nadie», respondía un colegial. Pero es que «lo que es vejatorio no lo marca el que veja, si no el vejado». Lo que es gracioso para una persona, otra lo puede sentir como una humillación.

Otro argumento: son una tradición. Lo son. Ya El Buscón las reflejaba y hay constancia histórica de que en Santiago se practican, al menos, desde el siglo XVIII. «También la esclavitud fue una tradición, o lo es la ablación de clítoris en ciertas culturas», responde González-Dopeso, a lo que los colegiales argumentan que la comparación poco tiene que ver, y vuelta a empezar: no vejan, no humillan, no violentan. Eso lo hacen otros colegios. Y sin embargo, las novatadas están prohibidas, fuera de la ley. «Hay jueces y fiscales que están deseando que haya denuncias», avisa Lage.

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