«El objetivo del estudio, pionero en Europa, es evaluar la salud de los ecosistemas»

Santiago  Pascual (izq.) y Ángel González coordinan el proyecto.
Santiago Pascual (izq.) y Ángel González coordinan el proyecto.

CColaboración. Es la palabra que más repite Ángel González, uno de los coordinadores del proyecto Parasite. Colaboración entre centros de investigación (14), pero también con empresas (6) y, sobre todo, con el sector pesquero. «No va a ser un trabajo en contra de la pesca, sino en el que la pesca podrá apoyarse para mejorar en todos los aspectos, desde la extracción hasta la comercialización», afirma. En síntesis el objetivo «es evaluar la salud de los ecosistemas», el estado de los recursos desde la perspectiva de la parasitología. La zona en la que se hará el trabajo de campo no es precisamente pequeña: el Atlántico y el Pacífico.

En el caso de este último se centrará en las áreas colindantes con China, Vietnam y Filipinas, los tres países asiáticos que participan en la iniciativa. En cuanto al Atlántico, se peinarán las zonas en las que echa la red la flota europea.

La tarea es tan ingente que se han fijado unas pocas especies objetivo, aquellas que más se pescan y que llegan a las mesas tanto de Europa como de los tres países de Asia ya citados: merluza, chicharro, bacaladilla, rape, róbalo, pota asiática...

A medida que se vaya avanzando podrá disponerse de un valioso mapa epidemiológico. «Imaginémonos que la merluza que se captura en una determinada longitud y latitud -explica González- presenta una elevadísima carga de parásitos; lo que tenemos que intentar no es que no se pesque merluza allí sino minimizar o erradicar la presencia de dichos parásitos».

Añade que una forma de conseguirlo será evitar tirar las vísceras al mar y que entren de nuevo en la cadena ya que, de esta forma, lo único que se consigue es agrandar el problema en la zona, lo que implica un perjuicio para las empresas. Podría llegar un momento en que no les compensase faenar en una determinada área «y lo que intentamos es que eso no ocurra», afirma. Porque una cosa está clara, los controles sanitarios impedirían que ese pescado llegara a los mercados. «Por eso, los primeros interesados son los empresarios», dice.

Así lo han entendido ellos también, dado que uno de los socios de referencia es la Cooperativa de Armadores de Vigo. Será a bordo de sus barcos donde se realice en gran medida el trabajo de campo que luego servirá de base para establecer protocolos. «Es el primer proyecto que va a realizarse en este ámbito en la UE».

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