Lenguas, azafatas y puntos suspensivos


La «boutade» de Cholo con el gallego no se sostiene. Al igual que una azafata precisa, en su puesto de trabajo, conocer, respetar y utilizar una serie de idiomas, con mucha mayor razón un cargo público debería conocer, respetar y utilizar las lenguas oficiales del territorio en el que ejerce dicha representación. Quien albergue dudas, puede acudir a la práctica sistemática de alguien tan poco sospechoso de veleidades nacionalistas periféricas como Manuel Fraga. En casa, naturalmente, lo que a cada uno le salga de los puntos suspensivos. Lean, señores ediles, su propia ordenanza de normalización lingüística.

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Lenguas, azafatas y puntos suspensivos