«Hacemos lo que podemos», se resignan en el colegio unitario de Baltar


En el colegio de Baltar estudian nueve niños. Y todos van a la misma clase. El centro, que hace años era un colegio de infantil y primaria con varias aulas asignadas y varios profesores, se ha reconvertido ahora a una escuela unitaria, en la que ya solo hay una clase. Y para atenderla, un docente.

«El más pequeño tiene 4 años y el mayor 11», explican desde el centro. Al profesor que se encarga de su enseñanza se le suman, algunos días de la semana, un profesor itinerante de inglés y otro de religión. «Es difícil llevarlos a todos al mismo tiempo, pero se hace lo que se puede, siempre con la mejor voluntad y aprovechando los recursos que tenemos», admiten. Reconocen, en todo caso, que «hay ciertas necesidades que en otro colegio se podrían cubrir y en este no» y que sería bueno que hubiese un refuerzo de personal para atender a los alumnos.

Otros casos

La situación del colegio de Baltar se repite en Os Blancos, Calvos de Randín, Montederramo, A Peroxa, Casaio y Laza, entre otros, según el informe de CC. OO. Además, se han cerrado dos colegios, el de Larouco y el de Gomesende, y otros muchos de la provincia podrían ser reconvertidos a corto o medio plazo en centros unitarios, con el consiguiente reagrupamiento de estudiantes y reducción de profesorado. En este caso podrían verse más de una quincena de colegios si las previsiones se mantienen.

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