La Ciudad Vieja tiene rostro

Luís Pousa Rodríguez
Luís Pousa A CORUÑA / LA VOZ

FIRMAS

EDUARDO PEREZ

La exposición callejera «Unha ducia de veciños» narra la vida cotidiana del casco histórico de la mano de doce habitantes del barrio retratados por otros tantos fotógrafos

21 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

La Ciudad Vieja tiene mucho rostro. Hasta doce diferentes. Los capturados por otros tantos fotógrafos para contar en imágenes la vida cotidiana del casco histórico a partir de los retratos y los relatos de los habitantes del barrio. Unha ducia de veciños es una exposición a pie de calle. No es carne de museo ni de galería. La muestra se reparte por las rúas de la Ciudad Vieja, donde desde hoy lucen doce pancartas de gran formato con los rostros de estos vecinos, y por una docena de bares donde se sumas otras estampas.

Cada vecino ha tenido su propio fotógrafo de cámara. Desde la pequeña Silvia, de solo unos meses, que exhibió su sonrisa mágica para José Salgado, hasta la veterana Dorinda Pérez Ponte, retratada por Vítor Mejuto (editor gráfico de La Voz) en el atrio del convento de las Bárbaras, en la plazuela que es epicentro y glosa de un barrio.

«Detrás das pedras hai persoas», subraya Pepe Barro, de la Asociación de Veciños da Cidade Vella, que ha organizado la muestra con la colaboración del Concello y Aceca y con una subvención de la Diputación. «Seleccionamos a estes doce veciños, entre os moitos posibles, porque queríamos reflectir a pluralidade de idades e oficios das xentes do barrio», apunta Pepe Barro.

¿Exposición o acción?

La muestra, subrayan sus organizadores, no es la clásica foto fija que se puede ver en una galería o un museo. De hecho, la definen a medio camino entre la acción y la exposición. «Nós non somos unha institución museográfica, así que usamos o que temos máis a man: os bares e as rúas. E con isto tamén queremos subliñar que sen potenciar á xente e aos artistas de aquí non se fai nada, non se pode vivir só de traer exposicións de autores de fóra», recalca Barro, que entiende que la exposición puede servir tanto para exhibir el orgullo que los vecinos tienen por su barrio como de denuncia por la degradación que sufre.

Para entender la intrahistoria del casco histórico no basta con deambular por su dédalo de callejuelas y plazas. Hay que mirar detrás de las puertas y ventanas que se abren con esta exposición. Ahí están, en otros, el propietario del centenario ultramarinos Pilar, que acaba de cambiar de esquina en la calle Herrerías: Javier Pardiñas, que también es músico, se asoma a las fotos de Xoán Piñón junto a su hija Noa, armada con su violín. También luce rostro la abogada Charo Collazos en la pancarta de la calle Isabel López Gandalia. Xosé Castro retrata al mecánico Manuel Galán para exhibir su retrato en Herrerías y Xosé Abad entra en la casa de María Dolores Ozores, que descubrimos en el cartelón de Puerta de Aires.

Y, entre las fotos y pancartas, está, con su sonrisa de piedra, la Ciudad Vieja. Que por algo se llama la Ciudad. A secas.