Juzgado por encerrar a su hijastra y hacerla comer en el suelo

xosé Carreira LUGO / LA VOZ

FIRMAS

ÓSCAR CELA

El acusado lo negó y dijo que su compañera le hacía la vida imposible

09 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

De una abusó sexualmente haciéndole creer que los masajes que le daban la hacían adelgazar; a otra, la encerraba en el baño y en alguna ocasión la hizo comer en el suelo. Ese es, según el fiscal, el padecimiento al que presuntamente fueron sometidas dos menores chairegas por su padrastro quien fue juzgado ayer en la Audiencia Provincial de Lugo. La madre de las chiquillas también fue objeto de supuestos malos tratos. El imputado J. A. F. O., se enfrenta a una petición de condena de diez años y medio. Los delitos que le imputa el fiscal son los de violencia física y psíquica habitual, abuso sexual, amenazas y desobediencia a la autoridad.

Aún cuando el sonido de la videoconferencia fue catastrófico, el testimonio de una de las menores fue contundente: «Me daba azotes y me hizo comer en el suelo». Se refería a la actitud mostrada por el compañero sentimental de su madre a lo largo del año 2009. Esta menor también dijo que el acusado ponía un mueble detrás de la puerta de la habitación, para que nadie entrara, cuando le daba masajes a su hermana, también menor de edad.

Lo de los masajes, según el fiscal, no era más que una tapadera; una disculpa para abusar sexualmente de su hijastra. Esos abusos, declaró la supuesta víctima, se producían cuando estaban a solas. En una ocasión que estaba su hermana, el imputado colocó un sofá en la puerta para que la otra muchacha no pasara.

Pero, además, la acusación pública atribuye a J. A. F., agresiones físicas y psíquicas a su pareja que fue sometida, al parecer, a un clima de temor. En una fecha no determinada, pero que la perjudicada sitúa en el mes de septiembre de 2009, la zarandeó y la empujó hacia una pared, le tiró de los pelos y, además, le propinó un fuerte pisotón en un pie en el que había sido recientemente operada. Esos ataques se repitieron al menos otra ocasión.

La mujer también dijo que fue víctima de insultos. «Mala madre, no haces nada en casa» o «no tengo porqué darte explicaciones de cómo gasto el dinero», fueron algunas de las supuestas manifestaciones del acusado.

J. A. F., en su declaración, dijo que trataba de evitar episodios violentos y de no enfrentarse con nadie desde que a los once años perdió a su madre y tuvo que dedicarse a trabajar. Explicó que la relación con su pareja se rompió en marzo de 2009, a pesar de que un año antes lo amenazaron con denunciarlo si se iba. Recordó que en el transcurso de una discusión tuvo que saltar por una ventana. «Ella me siguió, fue a mi trabajo e insistió en que reanudara la relación», explicó.

El imputado recordó que estaba totalmente controlado: «Si tomaba café tenía que presentar el recibo y las vueltas; casi tenía que pedir permiso para ir a trabajar».

Como consecuencia de los hechos por los que fue acusado, el presunto maltratador fue sometido a una orden de alejamiento de las presuntas víctimas. La decisión judicial fue adoptada el 14 de marzo de 2010, sin embargo J. A. F., la incumplió porque llegó a invadir la zona de exclusión en entre el 6 y el 31 de octubre de 2011. En una ocasión incluso llegó a quitarse el brazalete avisador que le impusieron, según el fiscal. Sobre estos hechos dijo que se había cambiado de casa y que, incluso, se había tenido que ir a Ferrol para poder estar tranquilo y librarse de los acosos.