Un tercio de la población de Oleiros vive en urbanizaciones

Eduardo Eiroa Millares
Eduardo Eiroa OLEIROS / LA VOZ

FIRMAS

En dos décadas su número se multiplicó hasta superar la treintena

03 nov 2012 . Actualizado a las 13:41 h.

Hace 25 años Oleiros empezó a cambiar su modelo demográfico. El municipio dobló su censo desde entonces y creció de un modo único en el área coruñesa hasta acercarse hoy a los 35.000 habitantes, convirtiéndose en uno de los ayuntamientos más poblados de Galicia y también en uno de los que cuenta con menor población autóctona. Menos del 20 % de sus habitantes nacieron allí.

El modelo de expansión se estructuró en torno a una ordenación urbana en la que proliferaron las urbanizaciones, un urbanismo extensivo cuestionado por formaciones como el BNG, que considera que encarece el mantenimiento de los espacios públicos, pero que ha dado indudables resultados a nivel económico para las promotoras que se adentraron por ese camino y que comprobaron que sí había una creciente demanda de ese tipo de residencia.

Hoy son 9.473 los vecinos que habitan en los 33 nuevos núcleos nacidos en Oleiros, casi un tercio de los habitantes censados. Hay casi más urbanizaciones que aldeas. De hecho, en todo el municipio existen algo menos de un centenar de núcleos habitados, descontando los más relevantes, como Perillo, Santa Cruz y Santa Cristina, hay más personas viviendo en esos nuevos pueblos que en el resto de los núcleos tradicionales.

El alcalde, Ángel García Seoane, recuerda que fue a mediados de los años ochenta cuando se aprobó el primer plan de ordenamiento urbano para diseñar el futuro de Oleiros. De aquellos planos nacieron lugares de nuevo nombre como Agramar o Icaria y, sobre todo, Lamastelle. En esta última viven hoy 169 vecinos. Abrió el camino a otras que llegarían después, como Os Regos, la segunda más habitada, con 1.020 residentes.

Con todo, esos espacios urbanos de nueva creación no salieron de la nada. Ya existían algunas como O Pinar, anteriores a esas. Rialta era otra de las que estaban a medias en los años ochenta. Allí estaban planificadas más de mil viviendas; finalmente, recuerda el regidor, se construyeron unas cuatrocientas.

Esos recortes, cuenta García Seoane, no fueron fáciles. «Houbo un momento no que os promotores marcharon de Oleiros», dice. Veían, asegura, que la tipología no era rentable. Hasta que se puso en marcha el modelo de Icaria o Lamastelle y pudieron comprobar que las ganancias que no obtenían por la cantidad de pisos vendidos, las sacaban del incremento de precio de cada vivienda.

Ahí arrancó un bum que llenó el territorio de ese tipo de espacios. Solo en Rialta viven casi 1.400 personas, más que en muchos municipios gallegos. Todos los residentes en esas nuevas aldeas diseminadas por Oleiros son más, por ejemplo, que la suma de los vecinos de Corcubión, Laxe y Dumbría. Un universo paralelo de nuevos residentes que se distribuyen en lugares surgidos de la nada y poblados muchas veces por personas que no tienen vínculos con el territorio.

Además de para ampliar el censo, los nuevos bloques pareados y adosados que nacieron en Oleiros dejaron allí otra cosa: parques, pistas polideportivas y escuelas municipales levantadas con cargo a los promotores. El modelo, golpeado por la crisis, no ha cambiado.