«El asociacionismo es una magnífica escuela de convivencia democrática»


ribeira / la voz

Seguro que no son muchas aquellas personas que, como rincón preferido, elegirían su lugar de trabajo; pero Domingo Guerra es una de las excepciones que, en este caso, confirman la regla. Desde hace más de dos décadas, este economista trabaja en el Consello de Contas, lo que le ha permitido adentrarse en las entrañas contables de buena parte de los concellos de Galicia e incluso de las cuatro diputaciones. Pero su carrera comenzó en la casa consistorial muradana. La pasión que siente por su profesión le lleva a decantarse por este inmueble, calificándolo como uno de los espacio favoritos de su localidad natal, de la que presume constantemente, hasta el punto de reconocerse un enamorado de Muros: «Soy un privilegiado por haber nacido en esta tierra, cerca del mar».

Su atracción por Muros llega a tal punto que cualquier rincón de la villa es especial para él: «Si recurro a la memoria infantil, cada sitio me evoca un recuerdo entrañable». Del casco urbano, destaca la casa de La Florera, «donde nací». Se trata de una vivienda situada entre la calle Ancha y la plaza de O Cristo y, en perpendicular, a mitad de camino entre la capilla del Carmen y la dársena: «Lugares todos que perfectamente podrían ser mis rincones; al igual que la calle del Castillo, donde viví de pequeño, o el edificio de la lonja vieja, donde trabajé ayudando a mi madre».

Domingo Guerra ha plasmado la pasión que siente por Muros y la afición que le despierta su profesión en un libro: Actividad económica muradana. Se trata de un ensayo publicado hace un par de años, en el que analiza con profundidad la situación económica del municipio. También realizó investigaciones, que se materializaron en diversos estudios, sobre la economía aplicada al municipalismo gallego.

Una fecha significativa

Aunque reside en Santiago, el amor por su tierra le llevó a fundar, junto con ocho amigos, la asociación Sorum, un colectivo que preside desde su creación, el 29 de junio del 2007, una fecha con significado: «Fue buscada con detenimiento y elegida por su elevado contenido testimonial, puesto que es el día de la festividad del patrón de Muros, San Pedro». Tampoco el nombre de la entidad fue elegido al azar: «Sorum es Muros escrito al revés».

Este muradano es un firme defensor de la creación de colectivos vecinales: «El asociacionismo es una magnífica escuela de convivencia democrática, porque alimenta el debate, la discrepancia, el consenso de ideas y proyectos; y al final, siempre decide la mayoría».

Para Guerra es un honor haber sido reelegido recientemente presidente de Sorum, aunque reconoce que también le supone una gran responsabilidad: «Represento a mis compañeros, pero sé que cualquiera de ellos podría hacer este papel mucho mejor que yo. Ser presidente de Sorum no es fácil, porque los demás integrantes son más críticos y no puedo defraudarlos». Asegura que contar con el apoyo incondicional de sus compañeros es lo más importante: «Estamos unidos por vínculos que van más allá de la amistad», señala.

Domingo Guerra

47 años

Economista en el Consello de Contas

El Concello de Muros, donde inició su actividad profesional

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