Los escombros vuelven a Aríns 4 meses después de su limpieza

El Concello prometió en mayo que vigilaría los vertidos ilegales


santiago / la voz

Trozos de uralitas, cristales, escombro, plásticos... Poco ha durado la vigilancia «permanente» que, en el mes de mayo, anunció el Concello de Santiago para mantener limpio el exterior del vertedero de Aríns.

Es cierto que, cuatro meses atrás, los operarios de Urbaser, por orden del Ayuntamiento, se emplearon a fondo para adecentar el entorno del recinto y dejar libre de vertidos el cauce fluvial que se encuentra en la zona. También es cierto que los responsables locales tomaron esta medida después de la intensa presión realizada a través de las páginas de este periódico, que puso voz al hartazgo de los vecinos de Fornás. Sin embargo, basta una nueva visita al lugar para comprobar que la basura ha vuelto, de momento en forma de escombro de obra.

Ayer por la mañana, los residuos se concentraban justo delante de la entrada del vertedero clausurado, debajo del cartel que lo identifica. Por la cantidad, los restos tuvieron que llegar en una pequeña camioneta o bien en varios viajes, lo que supondría reincidencia. En el mes de mayo, el concejal encargado del servicio de limpieza, Juan de la Fuente, anunció que se aplicaría la máxima sanción por este tipo de acciones, máximo que está fijado en 3.000 euros. Visto que la situación empieza a repetirse, el Ayuntamiento podría colocar un rótulo en la zona advirtiendo de la prohibición y recordando la multa a la que se exponen los infractores.

A lo que todavía no se le ha puesto fecha es al sellado definitivo del recinto, cuya entrada está obstaculizada con dos grandes rocas. Precisamente por eso, los infractores vierten en el exterior, creando un serio problema de salubridad en el entorno.

Tres millones de euros

Urbaser y la Xunta todavía no han concluido la redacción del proyecto de sellado del vertedero, trabajos cuyo importe se estima entre dos millones y medio y tres millones de euros.

Un informe elaborado por la Universidade de Santiago encontró, ya en el año 1999, cantidades de sólidos disueltos en el agua del cauce fluvial de la zona que excedían lo legal. Eso ocurrió cuando la planta se encontraba en pleno funcionamiento y con sus depuradoras operativas generando setenta toneladas de lodos al año. Pero, debido al abandono del recinto, las máquinas también fueron presa de los desaprensivos, que no dudaron en robar la instalación completa, incluida maquinaria, cableado y depósitos de combustible. Desde que eso ocurrió, los lixiviados procedentes de la antigua escombrera vierten directamente en las aguas del río Santa Lucía.

3.000 euros

Juan de la Fuente dijo en mayo que se aplicaría la sanción máxima, y no los seiscientos euros de la menos grave.

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