El verano carballés echa el cierre con sobredosis de música

La sala Dublín registró media entrada en la primera jornada del XiriaPop

Un momento de la actuación del grupo The Twin-Sets.
Un momento de la actuación del grupo The Twin-Sets.

CarbaLLO / lA vOZ

Desde hace quince años no se entiende el paso al otoño en Carballo sin el XiriaPop. Los amantes de la música se despojan de las últimas pulseras que acreditan su asistencia a las principales citas al aire libre y se ponen a cubierto en la sala Dublín. La apuesta de la organización suele ser ganadora y combina los grandes nombres, John Paul Keith en esta ocasión, con las bandas que están dando sus primeros pasos. La asistencia el viernes fue menor que en ocasiones anteriores pero los rumores en cada esquina hablaban de que ayer sería el día grande.

Los encargados de abrir el festival fueron los coruñeses The Twin-Sets, que grabaron su primera maqueta, Take your rest, a finales de 2011. Su canción What I want, never comes se ha hecho un hueco en los oídos de surferos de todo el mundo, dado que es la banda sonora del vídeo que la empresa Aeromedia ha hecho sobre la 25ª edición del Pantín Classic. En Carballo les tocó bailar con la más fea y animar a los que llegaron puntuales a la cita con sonidos que pueden recordar a grupos como The Who o The Byrds.

Aunque en el exterior no hacía nada de frío al público le costó entrar en calor. Solo lo consiguió por momentos Toni Sáenz, el alma de Lukah Boo. En alguna ocasión pidió palmas para acompañar y tuvo que insistir para que los presentes, más preocupados por sus conversaciones y saludos, entrasen en el juego. Sáenz, conocido por su época de vocalista en los Happy Losers decidió embarcarse con este proyecto en solitario y, a partir de ahí, buscó una banda para que los acompañase en los directos. Su característica voz y sus tablas sobre el escenario se notan. Es zurdo y acaricia la guitarra con la mano derecha. Sus temas, los únicos que se escucharon en castellano, cuentan experiencias propias, las letras están muy mimadas, pero llegan a tener un sabor agridulce.

Por último llegaron los grandes tapados del festival. Los Breakdowns lo intentaron, pero solo al final, y con una versión de Johnny B. Goode, el éxito de Chuck Berry, consiguieron que el público corease una canción y se moviese al ritmo de la música. Antes de eso hubo algún intento de contoneo de caderas, rápidamente frenado. No se puede decir que los británicos no tuvieran actitud ni entrega. Su vocalista llegó a bajarse del escenario para mover a las primeras filas. Mientras, en las últimas, se hablaba de una primera jornada descafeinada. Los que pedían cafeína rockera, la tendrán en buenas dosis. Además de The Fakeband, por el escenario de la Sala Dublín pasará el garaje de Midnight Wolf y, por supuesto, el esperadísimo John Paul Keith.

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