La joven que estuvo separada de su madre cinco años irá a la vía judicial

Dolores Cela Castro
dolores cela LUGO / LA VOZ

FIRMAS

PRADERO

No recibió notificación de que la Xunta la indemniza con 2.000 euros

11 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

La joven Lucía Otero Gato, que presentó una reclamación de responsabilidad patrimonial contra la Xunta por haberla mantenido durante cinco años sin poder comunicarse con su madre, aseguró ayer que no acepta los 2.000 euros que supuestamente le concede la administración autonómica. Otero señaló que ni su madre ni ella recibieron notificación alguna de la Xunta y que se enteraron por este diario de la resolución.

Para la joven resulta curioso que la decisión de la Xunta saliera publicada el mismo día en el que se acababa el plazo para que contestaran a la demanda presentada en su día, en la que reclama el abono de 50.000 euros en concepto de daños morales. Según Otero, el miércoles pasado, día 5, se daba por agotado el plazo que tenía la administración autonómica, antes de iniciar la vía judicial.

«Non nos chegou ningunha comunicación -dijo- nin por correo nin por teléfono. Se nos chega non a aceptaremos porque non estamos dispostas a admitir esmolas».

Lucía Otero asegura que de la lectura de la información publicada se deduce que la Xunta solamente admite que que hubo daño moral efectivo en el traslado de la entonces menor a un centro pontevedrés sin comunicárselo previamente a la madre. La joven asegura que se produjeron otros muchos hechos, como retrasar durante tres meses la aplicación de un auto de la Audiencia Provincial de Lugo en el que insta a la administración a que adoptara medidas para que la progenitora, que fue la que presentó la reclamación, supiera dónde estaba su hija y pudiera tener algún contacto con ella. Otero recuerda que la resolución es de fecha 14 de noviembre y que no la hicieron efectiva hasta pasadas las fiestas navideñas.

Lucía Otero presentó a principios de este año la reclamación patrimonial contra la Xunta por importe de 50.000 euros. Según declaró en su día, lo hizo porque no quiere que la pase lo que le ocurrió a ella a ningún otro niño por un cúmulo de decisiones arbitrarias.

Un calvario

Lucía Otero explicó que su calvario comenzó cuando se negó a pasar fines de semana y vacaciones con su padre, después de la separación matrimonial. Según dijo, la jueza de Vilalba que llevaba el caso le dio un ultimátum: o se iba con su padre o la enviaba a un centro. La joven declaró que no lo dudó en ningún momento y eligió el centro. Lo que no sabía era que iba a estar siete meses sin saber nada de su madre y cinco años sin poder verla.

La joven, que vive en la parroquia de Burgás, en Xermade, con su progenitora, aseguró poco después de presentar la reclamación, que estaría dispuesta a renunciar a la indemnización siempre y cuando la Xunta reconociera, en un informe, que lo que habían hecho con ella no había estado bien.

Lucía Otero Gato señaló que el proceso sigue su curso. Al no recibir la contestación de la Xunta en tiempo y forma, iniciará en breve los trámites judiciales.