«Si hubiera otro 'Prestige' tendríamos que coger otra vez el chapapote a mano»

Fue el primero en palpar el fuel y en comprobar que se encontraba a solo tres millas de las islas Cíes


VIGO / LA VOZ

Una década después del hundimiento del Prestige, Julio Alonso relata los hechos ante la muestra que conmemora los 130 años de La Voz de Galicia, expuesta hasta mañana en A Laxe. Lo hace como si hubiese sido ayer: «Nos encontrábamos en la mar y escuchábamos por la emisora de los portugueses que el chapapote estaba entrando en la ría de Vigo, pero el delegado del Gobierno decía que estaba al norte de Corrubedo».

La desconfianza le llevó a comprobarlo con sus propios ojos y con los de un grupo de periodistas que trasladó en su barco, el Alba María Alonso. Cuál no sería su sorpresa al quedar literalmente varados entre el chapapote a tan solo tres millas de las Cíes. Todavía recuerda el impacto que le causó ese primer contacto.

Comprobado que el chapapote se podía coger y de acuerdo con las demás cofradías, al día siguiente ya estaba en marcha toda la flota de la ría para pescar el fuel en la bocana.

«Pasados los días, la cosa se formalizó, empezaron a llegar voluntarios de toda España y personajes conocidos como Boris Izaguirre o Ana Belén, a la que trasladé en mi propio barco», explica.

Transcurridos diez años de este desastre ecológico, Julio Alonso opina que lo único que ha hecho la Administración es gastar cantidades ingentes de dinero en la construcción de grandes remolcadores para luchar contra la contaminación. «Podrían remolcar toda Galicia, pero algunos entendemos que no es la solución y que ha sido un despilfarro; si hubiera un vertido como aquel, estos barcos no servirían para nada; es más, si se diera otro Prestige tendríamos que coger otra vez el chapapote a mano», observa.

El patrón mayor de la Cofradía de Vigo tiene claro que a día de hoy no se ha inventado nada para recoger este tipo de fuel semisolidificado, cree que no hay ninguna bomba que lo achique y que la única solución pasa por tirar nuevamente de los marineros, de sus manos y de los inventos rudimentarios.

A Francia

Su experiencia fue exportada a Francia, tras ser requerido por Cedre, entidad encargada de este tipo de catástrofes. Hasta allí viajó Julio Alonso con otros dos compañeros: José Colomba y Hermindo Castro (armador del Bahía fallecido). «Fuimos a enseñarles como se cogía y retiraba el chapapote, estuvimos una semana y cual sería nuestra sorpresa al ver que en Francia, un país al que se supone más adelantado en barcos succionadores y en la lucha contra la contaminación, estaban peor que nosotros; esos grandes barcos no eran actos para la extracción del fuel del Prestige al ser un vertido muy pastoso», detalla.

Lo que tiene muy claro el patrón mayor de la Cofradía de Vigo es que cuando hay un vertido en el mar siempre acaba llegando a tierra y que la mejor decisión no es alejar el barco de la costa, sino todo lo contrario. En su opinión, más vale perjudicar a un puerto o a media ría que a toda la costa gallega. «Después de tanto tiempo, sigo pensando que fue una mala decisión la que se adoptó con el Prestige de alejarlo y de dejar que estuviera por ahí dando tumbos», concluye Julio Alonso.

julio alonso patrón mayor de la cofradía de pescadores Vigo

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