Juan Luis Güell, un innovador en el comercio de pescado

Por Gerardo González Martín


Juan Luis Güell Masdeu (fallecido en Vigo el 18 de septiembre de 1993) eligió nuestra ciudad -a la que llegó siendo un crío- para vivir con su mujer y sus hijos, pero también porque consideraba éste el enclave idóneo para desarrollar su gran proyecto: la internacionalización del comercio de la pesca de nuestros mares y de otras aguas. No le sonrió la fortuna, que éstas no son cosa de la suerte, sino que fue su inteligencia y su esfuerzo los que le hicieron prosperar, siempre a la sombra de su compañera y actual convecina nuestra, María Clara Cancela Serrats.

Esta es una familia catalana, residente de toda la vida en la ciudad de Barcelona, aunque nuestro protagonista había nacido en Tarragona en el año 1933. Juan Luis y el resto de los suyos siguieron a Juan Bautista Güell Aguado cuando se establecieron en Vigo, en los años cuarenta del siglo pasado, pero no era el caso de Clara, hija de la propietaria de la popular Ferretería Cancela y de Ramón Cancela, que nació en 1906 en la urbe olívica y trabajó en el almacén ferretero de Torres y Sáez, donde su padre había sido apoderado general. También los Serrats, segundo apellido de Clara, tuvieron fábrica de conservas y salazón en Guixar por el mismo tiempo.

El padre de Juan Luis Güell, el citado Juan Bautista Güell Aguado, electrificó muchos pueblos de Cataluña, por lo que su nombre aparece en el callejero de varias provincias. Durante la guerra civil española la familia se marchó a Francia, para reincorporarse a Cataluña a finales de la Segunda Guerra Mundial. Al retorno ya menudearon los viajes de Güell Aguado a la ciudad de Vigo para hacer negocios, y aquí se casó su hijo Juan Luis en el año 1959.

Emprendedor

Innovador en el comercio de la pesca, amante de su trabajo, no obstante Juan Luis Güell no dejaba a sus hijos bajar a la Ribera, donde tenía un almacén; aspiraba a que estudiasen. Él había hecho también Derecho en Santiago, pero colgó el título por los negocios.

Recorrió medio mundo por su trabajo, colocando productos pesqueros y buscando otros nuevos que comercializar? pero no todo le valía. Era como su padre, iniciador del negocio y otro innovador: En una ocasión el abuelo de los actual Güell, Juan Bautista, se fue a Mauritania como exportador de pescado, quizá el primero que daba el salto, no obstante las complicaciones del viaje en aquellos tiempos. Volvió en seguida: ?Al llegar tomé un taxi que recogía cuanto pasajero aparecía en el camino. En un país así no hay nada que hacer?, fue su explicación.

Volviendo a Juan Luis Güell, cabe decir que hablaba francés como el castellano y dominaba algo el italiano. Sus negocios más lucrativos los hacía precisamente en Italia, Francia y Portugal. Cuando las carreteras que llevaban al otro lado de los Pirineos eran poco más que caminos vecinales, ya se dedicaba a exportar pescado, con los riesgos consiguientes. Quizá por eso, aparte alguna otra actividad esporádica hubo un momento de su vida que invirtió en transporte pescadero, en la fabricación de carrocerías que permitieran mover el producto a la temperatura adecuada o se vinculó tempranamente a Focoex, con las depuradoras.

Se dio cuenta de que el mejillón no resistía aquellos viajes interminables, con camiones despeñados con frecuencia, e inició lo que luego fue norma en el sector: el reparcaje, mantener una temporada los mejillones junto al mar, para que solamente pudieran beber cuando subía la marea, y hacerse así más resistentes.

Pez espada

Numerosas innovaciones habría que apuntar en el haber de los Güell-Cancela, que trabajaban unidos en muchos aspectos. El matrimonio descubrió junto el pez espada, que introdujeron en Galicia y en otras regiones. En U.S.A. tuvieron problemas con este pez, por las estrictas medidas de seguridad alimentaria: empezaron por mandarlo en cajas de cartón para terminar por hacerlo en envases que recordaban las cajas de muertos. Trajeron ostras para engordar en la ría y almejas que adquirían al lado de Venecia. Aunque la mayor parte de los productos llevaban el sello gallego.

A la muerte de Güell Masdeu, muchos de sus empleados decidieron seguir con sus hijos, en bastantes casos como accionistas en un conjunto de empresas de las que las matrices son Marimport y Marexport. Ninguno de los hijos del personaje que biografiamos abandonó sus actividades, aunque sí las hicieron compatibles con la importación y exportación de productos del mar.

Juan Luis Güell Masdeu y Clara Cancela Serrats tuvieron cuatro hijos, el primogénito Juan, licenciado en Económicas y Empresariales que fue presidente del Club Financiero durante el período 2004-2007.

Su empresa Dosvalor se dedica a la promoción y apoyo a emprendedores y tiene participación en una veintena de sociedades en varios países.

Define muy bien a su padre cuando dice que ser su hijo le ayudó en los negocios, especialmente cuando empezaba, porque todos daban por hecho que tenía que ser como su progenitor: un hombre de palabra, en quien la gente confiaba. «Durante una buena parte de mis principios, el nombre de mi padre hacía que yo inspirase confianza», afirma.

Le siguen Adolfo, ingeniero de Caminos que es jefe de la Demarcación de Carreteras en Ourense; Coral, médico especializada en Medicina del Trabajo, al servicio del Ministerio de la Presidencia, por lo que trabaja en el complejo de la Moncloa y finalmente, Luis, licenciado en Derecho que es socio en Galicia del importante bufete de abogados Cuatrecasas.

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