Alguien ofreció datos a cambio de dinero, pero la policía se lo calló

La aportación de esa persona podría haber dado luz al caso, aunque nadie le escuchó


LUGO

En mi familia hemos visto no sé cuantas veces los documentos que nos facilitaron sobre la investigación por la muerte de mi hermana y un compañero de trabajo, suceso desgraciado que nos trae por la calle de la amargura. En las últimas semanas ya les conté que encontramos hechos que nos sorprenden y no acertamos a entender la actuación de las fuerzas y cuerpos de seguridad. Una de esas sorpresas la constituye la declaración de una persona que le dijo a un agente que sabía muchas cosas sobre el asunto del Cash Récord, pero que, dada su situación económica, había que pagarle para que hablara.

Quizá nos falte documentación porque, en la que manejamos, no vemos ninguna diligencia abierta a esta persona que, entiendo, con su actitud estaría incurriendo en un presunto entorpecimiento de una investigación, nada menos que la muerte de dos personas. Pues bien, no nos consta que nadie tratase de poner las cosas en su sitio llamando a esa persona para que dijera lo que sabía. Aún no haciéndolo así tan drásticamente, no me dirán que no hay técnicas para sacarle a una persona lo que sabe...

Pero, aún en el caso de que eso no fuera posible yo me sorprendo, quizás no sea ese el término adecuado, de que el responsable de la investigación o el instructor judicial de turno no contactasen con las familias para advertirles de la situación y darnos la oportunidad de saber lo que estaba sucediendo.

Nosotros, en algún momento, nos planteamos la posibilidad de contratar un detective privado para disponer de otro punto de vista. ¿Porqué se nos negó esa información que podría resultar muy valiosa ya no solo para nosotros sino para el esclarecimiento de la tragedia?

En fin, es otro hecho extraño más que viene a unirse al gran cúmulo de chapuzadas de una investigación que, insisto, considero totalmente desafortunada.

Mis valoraciones tienen con este capítulo, de momento, el punto final. Espero haber tocado las conciencias de algunas personas para que me echen una mano en la búsqueda de las respuestas a tantas y tantas preguntas que me hago cada noche. Esas dudas hacen que tengamos un drama personal que afecta a nuestras vidas diarias. Para las autoridades solo somos unos números dentro de la ciudadanía, pero también les pregunto si en vez de pasarme a mí, les pasara a ellos, ¿Actuarían de la misma manera? Creo que se investigaría hasta debajo de las piedras, usando los mejores medios y métodos.

También les digo que yo nunca pensé que algo así me podría pasar a mí. Pero así fue. Por eso quiero pedirles a todas las personas que creen en mi que ayuden a resolver esta angustia.

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