Carballo, del desastre urbano a una ciudad original y única

El curso de verano concluyó con propuestas de carácter optimista


Las experiencias realizadas por un grupo de 36 alumnos universitarios, profesores y colaboradores en el contexto del curso de verano Estratexias cidadás para os tempos da crise han puesto sobre la mesa de debate una serie de propuestas e intervenciones que, más allá de su carácter desenfadado -se trataba de una actividad académica vacacional y voluntaria, por ello no contaminada por las dinámicas de presión que generan los plazos y las calificaciones- destacan por su carácter optimista, propositivo y, por qué no confesarlo, fuertemente realista. Puede aducirse que se trata de una suerte de realismo fantástico, pero qué puede haber más irreal y delirante que las agencias de riesgo o la contabilidad interna de los bancos. Los desastres no vienen de las ideas, sino de su ausencia.

De la misma manera que el personaje de Juan Rulfo se acercaba hasta Comala para rastrear la huella vital de su padre, este heterogéneo y entusiasta grupo nos hemos acercado a Carballo para descubrir sus pulsos y, lejos de la desolación y el infortunio de Pedro Páramo, quisimos trabajar con sus buenos espíritus, los fantasmas de la gente que ya no está, los recuerdos de la infancia y los de nuestros mayores, los lugares desaparecidos, las expectativas, tantas veces frustradas, y las ilusiones, ahora rotas.

Por supuesto, nada era premeditado. Como en el jazz, sabemos tocar algunos instrumentos y conocemos bases rítmicas y melódicas, aunque ni siquiera sabíamos si íbamos a ser capaces de improvisar, pero la magia -el duende en el flamenco- aparece o no. En este caso, afortunadamente, allí estuvo. Apareció por la gente, claro está, por el lugar, sin duda, puede también que el mal tiempo y la lluvia ayudaran. La prima de riesgo se disparó esos días, sin explicación posible desde las lógicas disparatadas de los chamanes y los mercados. También se materializó en el CERN el bosón de Higgs, la pieza que faltaba al modelo cuántico para abarcar intelectualmente el Universo. Y también convertimos Carballo, paradigma de la improvisación, la anestética y el desastre urbano, en una ciudad luminosa, bella, participativa, original y única. Transformamos lugares para la depresión y el fatalismo en joyas urbanas para jugar, criticar, divertirse, hacerse famoso, enamorarse... Calles desoladas e inconclusas en grandes avenidas cuajadas de árboles y de un radiante barroco de medianera. Propusimos a los encofradores en paro -sublimes carpinteros de lo invisible- que hicieran una montaña rusa peatonal -de baja velocidad y menor coste- con looping para los jóvenes más audaces, amenizando el perfil de la ciudad en una caligrafía única. Diseñamos el metro de Carballo, el más moderno y barato del mundo, el único sin obras molestas para los vecinos. Y todo ello en tiempos de crisis. Y todo ello en cinco días. Podemos llegar hasta donde queramos. Muchísimas gracias a todos, hemos disfrutado enormemente.

ANÁLISIS «estratexias cidadás para os tempos da crise»

Cristóbal Crespo es arquitecto, profesor en la UDC y director del curso de urbanismo de Carballo

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