Los sindicatos mayoritarios dan luz verde a la sexta huelga general de la democracia

Los líderes sindicales anunciarán las consideraciones de la reunión que celebraron esta mañana sobre el desarrollo de la Huelga General del 29 M


A Coruña

UGT y CCOO aprueban la sexta huelga general de la democracia y se unen a la convocatoria que los sindicatos nacionalistas de Galicia, País Vasco, Cataluña y Navarra han convocado para el 29 de marzo en protesta por la Reforma Laboral aprobada ayer en el Congreso y que, según los líderes sindicales supone «la mayor agresión a los trabajadores». Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo detallarán las consideraciones alcanzadas en la reunión que mantuvieron esta mañana para tratar el desarrollo de la Huelga General.

La del 29 M es la sexta Huelga General de la Democracia, y la segunda en dos años convocada en contra de una Reforma Laboral. La última fue la del 29 de septiembre del 2010 en contra del decreto ley aprobado por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero sin haber llegado a un acuerdo con los trabajadores, y que, en su momento, fue denominada la más impopular de la historia democrática, aunque la participación en el paro general no fue satisfactoria para las centrales sindicales, que se convirtieron en blanco de duras críticas. Dos años después y en un clima político nuevo, los populares lanzan una nueva reforma. Desde que el Gobierno propuso el texto, la actividad de las centrales sindicales ha sido frenética, sobre todo desde la primera manifestación, celebrada el 19 de febrero y valorada como «éxito indiscutible» en una nota informativa de la reunión de Secretarios y Secretarias Generales de CCOO. Este documento, con fecha del 24 de febrero, fue revelado por medios digitales y constituye una especie de hoja de ruta para conseguir la modificación del Real Decreto Ley, entre las que se destaca la necesidad de «gobernar la estrategia de rechazo a la reforma desde el sindicalismo confederal», capitalizando la protesta mediante la presencia «sostenida» en medios y redes sociales, además de continuar con las manifestaciones.

La última protesta tuvo lugar ayer, en coincidencia con el Día de la Mujer Trabajadora, y movilizó a miles de personas de varias capitales de España que se manifestaron mayoritariamente por el empleo, aunque también se oyeron numerosas consignas en contra de la violencia de género, en general, y del machismo en el ámbito laboral, en concreto. La campaña de protesta continúa el próximo domingo día 11 y ya hay manifestaciones convocadas en todo el país. El broche final llegará con la Huelga General del 29 de marzo, programada en coincidencia con los sindicatos nacionalistas, en Galicia la Confederación Intersindical Galega (CIG), para no dividir a los trabajadores.

La que será la sexta huelga general de la democracia cuenta ya con un claro elenco de detractores, encabezados, evidentemente, por el Partido Popular, que según palabras de su responsable parlamentario, Alfonso Alonso, «está dispuesto a dialogar y razonar» con los sindicatos, aunque la formación afirma que no va a dar marcha atrás ya que «el ajuste es necesario». Las críticas a la iniciativa de Huelga General llegan en unas circunstancias similares a las del septiembre de hace dos años, cuando Mariano Rajoy, entonces líder de la oposición, tachó la huelga general de «fracaso del Gobierno y de los sindicatos», refiriéndose al escaso éxito de convocatoria que supuso un fuerte varapalo para el sindicalismo español, de cuyos representantes se llegó a pedir la dimisión. En el 2010, CC.OO. y UGT se enfrentaban a un Gobierno al que consideraban «inamovible» y con el que, tras haber fracasado toda negociación, acabaron firmando un polémico pacto social, lo que debilitó todavía más la imagen del las centrales sindicales. Ante la nueva cita, los sindicatos se muestran optimistas y barajan la idea de suspender el paro si el ejecutivo «les devuelve la pelota» y se compromete a introducir cambios sustanciales en lo que los trabajadores definen como una «reforma laboral impuesta», tal y como afirmaron altos dirigentes de CC.OO. Las fuerzas políticas que apoyan la huelga, centre ellos Izquierda Unida, comparten con los sindicatos la idea de que la reforma «es una falsa salida a la crisis». Por su parte, el PSOE se muestra cauto y pide a los sindicatos que sopesen la decisión, ya que, según las declaraciones del líder socialista en Castilla La Mancha, Emiliano García Page, es el PP «quien quiere que haya huelga general» para que «funcione como a modo de válvula de escape».

De manera espontánea han surgido numerosas iniciativas populares reclamando y apoyando la convocatoria de huelga general para el 29N, sobre todo entre la juventud, desde colectivos de jóvenes y de estudiantes, además de movimientos sociales como el 15M o asociaciones culturales y de vecinos. Muchas de estas iniciativas se difunden a través de la red, sobre todo gracias a las redes sociales, que cada vez adquieren una mayor influencia en los resultados de eventos de este tipo. Así, la red es un hervidero de manifiestos y llamamientos, entre ellos el de la comunidad digital Anonymous. Pese a la diversidad de orígenes y enfoques, todos los llamamientos que convocan a los ciudadanos a la Huelga General muestran un denominador común: consideran que la reforma laboral que aprobaron los populares supone un atentado contra los derechos de los trabajadores ya que sólo conseguirá destruir más empleos y precarizar las condiciones laborales.

Los representantes sindicales, Mendez y Toxo, afirman que la opción al diálogo continuará encima de la mesa hasta el día 28 de marzo, víspera de la Huelga General, por lo que todavía se baraja la posibilidad de alcanzar un acuerdo con un ejecutivo que se muestra abierto a una negociación para «introducir mejoras», aunque sostiene que "no dará marcha atrás".

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