«The Artist», el grito del silencio

La película muda francesa ganó cinco óscares, entre ellos el de mejor película, en una gala en la que Jean Dujardin se proclamó mejor actor y Meryl Streep ganó su tercera estatuilla


redacción / la voz

El silencio se hizo oro en la noche de los Óscar y el cine mudo se convirtió en el alfa y el omega de los 84 palmarés de la Academia. The Artist ganó cinco estatuillas, entre ellas la de mejor película. Se convirtió así en el primer filme de lengua no inglesa que consigue el galardón principal y en el primer premiado sin palabras desde que Alas triunfó en la edición inaugural de los Óscar, en 1929.

El rosario de estatuillas no deparó sorpresas, pero la Academia demostró que a sus miembros sí les seducen factores inesperados como el de una película que, en pleno siglo XXI, apuesta por la nostalgia del cine mudo y el blanco y negro.

Con este nuevo Cantando bajo la lluvia, sobre un intérprete acostumbrado a la sobreactuación y devastado por la revolución del cine sonoro, el desconocido director Michel Hazanavicius derrotó a Scorsese e invocó tres veces a Billy Wilder, en un mantra que recordó al Fernando Trueba de otros tiempos (ayer, el español y su película se quedaron sin premio tras el triunfo de Rango).

El actor francés Jean Dujardin pudo por fin hacer oír su voz cuando fue proclamado mejor intérprete por delante de George Clooney. «¡Merci beaucoup!, ¡Formidable!», gritó.

La sencilla historia de The Artist ganó también los óscares de mejor vestuario y mejor banda sonora, categoría, esta, en la que desbancó a Alberto Iglesias.

La Academia privó a la cinta francesa del premio al mejor guion original, que fue para Woody Allen, por Midnight in Paris. El director, ausente de la gala, evoca con nostalgia el París de los años veinte y treinta.

Por coordenadas similares y también por los orígenes del cine se mueve la otra gran premiada de la noche, La invención de Hugo. La cinta en 3D de Scorsese sumó cinco estatuillas, pero en categorías técnicas: efectos visuales, edición y mezcla de sonido, dirección artística y fotografía.

La dama Meryl Streep cambió hierro por oro. La actriz se vistió de color óscar, como aquella noche de 1983 en que logró su segunda estatuilla por La decisión de Sophie. El talismán volvió a darle suerte. «Cuando dijeron mi nombre, tuve la sensación de que podía oír a la mitad de Estados Unidos diciendo: ?Oh, no, ella otra vez?», dijo, haciendo de si misma. Con sus tres tótems dorados, se iguala a Ingrid Bergman, Walter Brennan y Jack Nicholson y ya solo la supera en el ránking la más grande, Katharine Hepburn, con cuatro.

Otro récord de la noche lo estableció el viejo Capitán Von Trapp, Christopher Plummer, que con el premio al mejor actor secundario por Beginners, a sus 82 años, se convirtió en el ganador más veterano. «¿Dónde has estado toda mi vida?», le preguntó a la figurilla que nació solo dos años antes que él.

La mejor actriz secundaria fue Octavia Spencer (Criadas y señoras), otro de los premios cantados de la noche y que ella, «impactada» por la emoción, recogió ante un auditorio que la ovacionó puesto en pie.

Como mejor película extranjera ganó la prevista Nader y Simin, del director iraní Asghar Farhadi.

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