De los platós de la televisión ucraniana a las calles de Galicia

Diana Gusak y Omelyán Grabets arrasan con sus actuaciones musicales


ferol / la voz

Los ucranianos Omelyán Grabets y Diana Gusak comulgan con un peculiar estilo de vida. Solo un día de cada siete comen caliente y duermen bajo techo en su casa de Villaverde de la Chiquita -un pueblecito de León-, mientras que el resto del tiempo se lo pasan recorriendo Galicia y el norte peninsular de ciudad en ciudad, para ganarse la vida como músicos callejeros. «Cuando estamos fuera dormimos en el coche, pero aún así no ganamos mucho, porque solo en alquilar el vehículo y en la gasolina se nos van unos 800 euros al mes», comenta Omelyán.

Por difícil que resulte de creer, hubo un tiempo en el que tanto él como ella triunfaban como músicos profesionales en su país. Diana trabajaba para la televisión y la radio como cantante e imitadora de voces, mientras que Omelyán -con una amplia formación como violinista, pianista y contrabajo- formó parte de varias orquestas sinfónicas y de cámara de reconocido prestigio, como la Leópolis.

Sin embargo, el destino quiso traerlos a España. Ella llegó hace nueve años, huyendo de un «mandamás» que le hacía la vida imposible en Ucrania y en busca de mejores aires para su salud, muy debilitada a causa del desastre nuclear de Chernóbil. Y él decidió trasladarse hace ocho, tras realizar una visita a España y quedarse «enganchado» de su cultura.

Hace dos años, en el bar Alaska de Lugo, Diana y Omelyán se conocieron «por casualidad» y, desde entonces, además de pareja sentimental, forman un dúo artístico -Roxolana- que triunfa allá por donde pasa. Hace unos días desembarcaron con sus bártulos en la calle Real de Ferrol y no tardaron ni un segundo en meterse al público en el bolsillo. Omelyán asegura que su éxito se debe a la «espectacular tesitura de voz» de Diana, que lo mismo es capaz de cantar una pieza popularizada por Montserrat Caballé que una canción de Whitney Houston o una balada de Celine Dion.

«Mi repertorio es básicamente romántico, pero la verdad es que canto de todo excepto flamenco y hard rock», comenta Diana sonriente. Tanto ella como su acompañante aseguran que les gusta mucho actuar en Galicia, «porque aquí la gente es muy amable y, además, tiene muy buen gusto». «Puede que congeniemos tanto porque tenemos muchas cosas en común. En Ucrania hay una región llamada Galicia y también tenemos gaita», apunta Omelyán.

Además de sus recitales a pie de calle, la pareja también se gana los cuartos con la venta de su cedé y actuando en banquetes. «Lo único que queremos es vivir de nuestra música y, de esta forma, a nuestro aire y sin intermediarios, nos sentimos más libres», dice Diana.

roxolana, un dúo de artistas sobre ruedas

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