La presencia española se multiplica en Hollywood

Desde Sara Montiel han pasado por la meca del cine dobladores, actores, directores y especialistas representando a España. Y sumando


«En aquella época ser latina era algo negativo. Ahora no, porque hay más de 40 millones de hispanohablantes y entonces pesa mucho el latino en Estados Unidos». Así hablaba Sara Montiel hace casi cinco años en el diario Sur, cuando repasaba su vida a través de sus romances, éxitos, escándalos y una pequeña pero fructífera estancia en la meca del cine. Ella fue la primera actriz española a la que accedió a ese altar exclusivo para las estrellas. La manchega rodó Veracruz y Dos pasiones y un amor y Yuma y se casó con Anthony Mann. Pero no fue la primera.

Por los estudios de los años treinta pasaron pioneros como Rafael Rivelles, María Ladrón de Guevara, Catalina Bárcena, Enrique Jardiel Poncela, Gregorio Martínez Sierra o Julio Peña para poner voz española al incipiente cine sonoro. Después llegó Montiel o Fernando Rey con su inolvidable papel en French Connection. Pero eran solo momentos concretos.

En cambio, Antonio Banderas abrió una puerta para una nueva generación de actores que han convertido Los Ángeles en su hogar para desarrollar sus proyectos profesionales. La lista es amplía. Y no solo de actores, sino de directores (como Jaume Collet-Serra) y otros especialistas. Por ejemplo, Pixar y Dreamworks, los dos grandes estudios de animación, tiene a numerosos dibujantes españoles en plantilla. Como Carlos Baena, que participó en la tercera entrega de Toy Story.

También gusta, y mucho, la animación hecha en España. Más adulta y con guiones no dados a la sensiblería, dos proyectos tan dispares como Arrugas y Chica & Rita se colaron en la carrera de los Óscar. El primero narra la desolación y la soledad de dos ancianos en una residencia basado en el cómic de Paco Roca. La segunda película es un homenaje a la música cubana realizado por Fernando Trueba y Jaiver Mariscal que ha conseguido meterse entre las cinco finalistas y codearse con Rango o Cars 2, películas con presupuestos astronómicos en comparación con el proyecto español.

Trueba puede conseguir su segunda estatuilla después de Belle Epoque, mientras que Alberto Iglesias puede debutar. Ha logrado su tercera candidatura por la partitura de El topo, después de ser finalista con El jardinero fiel y Cometas en el aire. Y otra vez se medirá a uno de los más grandes compositores de bandas sonoras: John Williams.

La presencia española no se limita a compases y lapiceros

Midnight in Paris, de Woody Allen ha logrado cuatro candidaturas. Una película pagada por una productora española. Además, Penélope Cruz entregará un Óscar para cerrar un año que comenzó con la cuarta entrega de Piratas del Caribe. Elsa Pataky estrenó Fast & Furious 5 de la mano de Vin Diesel, quien a su vez está rodando con Jordi Mollá una nueva aventura de Riddick; Javier Bardem está inmerso en la última película de James Bond (Skyfall) después de haber acabado el último proyecto de Terrence Malick y Santiago Segura ha hecho un pequeño cameo en la última cinta de Adam Sandler. Y el penúltimo intérprete en llegar es Eduardo Noriega que participa en el último proyecto de Arnold Schwarzenegger, Last Stand. Una lista que suma y sigue.

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