Aznar vuelve a María Pita


1 La semana que viene se cumplen nueve años del consejo de ministros que se celebró en el Ayuntamiento tras el desastre del Prestige. El entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, regresó ayer a la plaza de María Pita, pero para comer camarones, salpicón de centolla y bogavante, pulpo a la gallega, pescado y un helado de queso fresco con salsa de membrillo antes de desplazarse a Perbes para asistir al entierro de Manuel Fraga. Por cierto, el propio Aznar eligió el vino, un Ribera del Duero de las bodegas Carmelo Rodero. Ni albariño ni ribeiro. El almuerzo en el restaurante Pablo Gallego comenzó antes de las dos de la tarde para que los comensales tuviesen tiempo de desplazarse hasta Miño. Casi no faltó nadie de la cúpula del PP. Desde la mismísima Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno y portavoz del mismo, pasando por los ministros Ana Pastor, Alberto Ruiz Gallardón o Ana Mato, y hasta la alcaldesa de Madrid y esposa de Aznar, Ana Botella. El delegado del Gobierno, Samuel Juárez, y el alcalde de A Coruña, Carlos Negreira, ejercieron como anfitriones. Compartieron los primeros y a la hora de pedir el segundo todos se decantaron por el pescado, unos merluza y otros rodaballo. «Fueron muy amables y Aznar entró en la cocina a saludar», apuntan desde el restaurante. Políticos y escoltas salieron rápido con dirección a Perbes. Aznar volvió a María Pita y, por un día, también los coches oficiales.

La Meiga antropóloga

2 «Mi madre me dijo que cree que lo puedo hacer muy bien», me comenta Beatriz Varela Trigo, de 26 años, la nueva Meiga Mayor del San Juan tras la renuncia de Lorena Mato. «El sábado estaba contenta por ser Meiga de honor y ahora también por ser la Mayor», apunta esta joven de Carballo que estudió Humanidades en Ferrol y ahora vive en Los Rosales, donde prepara el doctorado en Antropología por la UNED. «Tuve la oportunidad de participar en un programa de investigación de la Universidad y me encantó el trabajo de campo, por eso me decanté por esta especialidad», destaca. Dice que su sueño, además de trabajar como antropóloga, sería ser diplomática. Por el momento su sueño de convertirse en Meiga se cumplió.

Corella en A Coruña

3 En junio estuvo en el Palacio de la Ópera con El lago de los cisnes y ayer se subió al escenario del Colón. Hoy repetirá función, con lo que se convierte en el último gran bailarín en pisar las tablas en esta etapa del teatro. «En esta ciudad hay una gran cultura de danza clásica y se nota que hay muchas escuelas. Por eso teníamos ganas de volver tras lo bien que resultó con El lago de los cisnes», destacó Corella. El programa incluye cuatro partes, una de ellas, Soleá pas de deux, «creada por María Pagés para mí y para mi hermana Carmen», comenta Corella, que, precisamente, estuvo acompañado por su hermana en la presentación. Hoy repite a la misma hora, las ocho y media de la tarde.

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