Alicia Fernández: «Aún estamos en una nube»

VALDOVIÑO

HIROSHI YAMAMURA

La jugadora de Valdoviño, subcampeona mundial de balonmano, es brava en la pista, pero fuera de ella admite que es muy tímida

27 dic 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Alicia Fernández (Valdoviño, 1992) me espera frente a la playa que tanto añora en una cafetería de Valdoviño. Ella, que hace pocos días que se proclamó subcampeona del mundo de balonmano se muestra más tímida de lo que aparenta en la cancha. En cualquier caso, Alicia parece una mujer de seguridades. Cuando usted lea esto, ella estará ya camino de Rumanía, más cerca de la próxima medalla.

-Está usted disfrutando de ese momento dulce de los homenajes.

-Desde que hemos llegado estamos en una nube. Nuestro deporte no suele tener mucha repercusión pero nos hemos dado cuenta de que nos han seguido y mucho más cariño. Todas hemos tenido actos en nuestras ciudades, nos ha escrito muchísima gente... ¡Hasta me han pedido alguna foto que otra por la calle!

-El final fue más bien agridulce.

-Con una medalla de plata tienes que estar muy contenta, aunque yo creo que tienen que pasar aún años para valorarla. Siempre se dice que el bronce se gana y la plata se pierde. Con el paso de tiempo lo vamos a apreciar mucho más. Lo tuvimos tan, tan cerca que... da un poco de rabia.

-Igual alguna de estas noches se ha metido en la cama, ha cerrado los ojos y ha vivido la jugada.

-No, no. Estoy disfrutando, aunque creo que todavía no soy consciente de lo que ha pasado. Ha sido todo muy seguido. Cuando vuelva a mi vida normal lo entenderé mejor.

-Aún pueden mejorar esa plata en los Juegos Olímpicos.

-OJalá. Somos deportistas, siempre aspiramos al oro. Pero también somos realistas. Hay diez o doce selecciones que pueden estar ahí arriba. Nuestra motivación es seguir consiguiendo éxitos.

edgardo carosia

-Empezó jovencita.

-Con 8 años.

-¿Era un deporte de chicos?

-Cuando empecé estábamos mezclados. A los dos años se hizo un equipo de chicas, que no es muy sencillo. Pero muchas veces jugábamos contra chicos. También jugué un poco al fútbol y ese sí que era un deporte de chicos.

-Usted se fue a Valencia a los 15 años. ¿Cómo fue eso?

-Pude haberme quedado en Galicia pero me fui a uno de los equipos más importantes de España. Fue difícil, pero luego estuve muy contenta de haber tomado esa decisión. Puede que para mis padres fuera más difícil que para mí. Ellos me animaron.