Un hotel para sentirse «como en casa»

A pocos metros de la playa de Lago, en Valdoviño, el antiguo bar A Torre acaba de renacer como un alojamiento orientado a los llamados «ecoturistas»

Susana Veiga, con el cartel de la playa del Porto que dará nombre a una de las habitaciones
Susana Veiga, con el cartel de la playa del Porto que dará nombre a una de las habitaciones

ferrol / la voz

Ahora les llaman «ecoturistas», pero desde siempre ha habido viajeros que, más que asfalto y rascacielos, lo que buscan en sus escapadas es poder estar en contacto con la naturaleza, descubrir nuevos paisajes, zambullirse en  playas paradisíacas alejadas de la marabunta o disfrutar de la gastronomía y costumbres locales de manera relajada. A ese tipo de turista está orientado precisamente A Torre do Lago, en Valdoviño, un nuevo «hotelito sencillo y acogedor», en palabras de su responsable, Susana Veiga, que lo que busca, sobre todo, es que los huéspedes se sientan «como en casa».

«Está claro que en verano lo fuerte será el turismo de surf, pero yo creo que Valdoviño tiene suficiente potencial para atraer a visitantes a lo largo de todo el año, porque aquí no solo hay playas impresionantes, sino que también es un lugar ideal para avistar aves, hacer senderismo o incluso practicar kayak y piragüismo en As Forcadas», comenta Veiga muy ilusionada.

Con siete habitaciones y una calificación de dos estrellas, el negocio abre sus puertas en la antigua casa familiar de Susana, donde sus padres, Edelmiro y Chelo, regentaron durante años el bar A Torre. Su hija nunca pensó en continuar la tradición hostelera de sus padres -de hecho, estudió Ingeniería Técnica Industrial y durante años trabajó en el sector del gas-, pero una serie de circunstancias le hicieron cambiar de opinión.

Gran parte de la inspiración le vino de los pequeños hoteles que conoció durante sus estancias en la localidad cántabra de Somo, uno de los destinos surferos con más tirón en España, adonde Susana solía acudir con frecuencia para participar en concursos caninos con los perros de la raza Akita Americano que cría en Lago. Pero la idea empezó a tomar fuerza de verdad hace ahora poco más de un año, cuando en el Pantín Classic alguien le habló de la escasa oferta de plazas de alojamiento disponibles en Valdoviño para atender la creciente llegada de visitantes ansiosos de naturaleza y buenas olas.

Cada habitación lleva el nombre de una playa de Valdoviño

«Además, a mí me daba mucha pena que la casa familiar estuviese cerrada y abandonada, porque, al hacerse mayores, mis padres se vinieron a vivir conmigo, y me pareció que un hotel podía ser un buen negocio para volver a darle vida», explica Veiga.

Lo suyo fue dicho y hecho. Con el asesoramiento de la consultora Goodlife, Susana consiguió una subvención del Grupo de Acción Local del Sector Pesquero A Mariña-Ortegal (Galp) para sufragar la mitad de la inversión (61.000 de 120.000 euros) y, con esa ayuda ya garantizada, comenzaron unas obras que transformaron por completo el interior del edificio. En el piso de arriba, donde antes estaba la casa familiar, se ubican ahora seis de las siete habitaciones de A Torre do Lago, cada unas de ellas con el nombre de una playa para presumir de territorio: Campelo, A Frouxeira, Os Botes, Baleo, Vilarrube, Porto y Pantín. Y en el bajo, donde antes funcionaba el bar, ahora abre sus puertas la cafetería del hotel y la habitación para minusválidos. 

Bicicletas y una zona verde con terraza y juegos para niños 

En el hotel A Torre do Lago ya está todo listo para atender a los huéspedes -incluso tres bicicletas de las que todos los visitantes podrán hacer uso gratuitamente si así lo solicitan-, aunque Susana Veiga advierte de que todavía quedan pendientes por acometer diversas actuaciones en el exterior, como, por ejemplo, la construcción de una zona para aparcamiento y la reforma de la zona verde. Y es que el hotel dispone de una amplia finca donde la emprendedora tiene previsto instalar juegos para niños, una terraza tipo«chill out», barbacoas y hasta puede que una piscina.

Con la apertura de A Torre do Lago, el municipio de Valdoviño amplía su oferta de alojamientos, que ya cuenta con otros dos hoteles (Valdoviño Exprés, también en Lago, y A Roda, en Meirás), el cámping de Valdoviño, Casa Veiga, Casa do Morcego,Casa Antiga de Mosende, Surf & Breakfast y Casa Mamut, así como numerosas viviendas turísticas. Además, próximamente está previsto que vuelva a abrir sus puertas el antiguo cámping A Lagoa. 

EL EQUIPO

La reforma del antiguo  bar A Torre para transformarse en el Hotel A Torre do Lago corrió a cargo de un equipo formado por el estudio Morán Arquitectura Técnica; Rovel y Noa Decoración; Pinturas David Díaz; Escayolas Mario; Albañilería Roberto Díaz; Aluminios Aluminio; y Electricidad ITN.

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