Una ventana con 16.000 curiosos

La dueña de la casa rural cedeiresa de A Pasada, María Lijó, atrae con sus fotos de Facebook a gran parte de sus huéspedes


Ferrol

Lo que también son una pasada son sus fotos. Esto es lo que pensarán, seguramente, los más de 16.300 seguidores que tiene la página de Facebook de la casa rural de A Pasada. Detrás de las instantáneas está María Lijó Barros (A Coruña, 47 años), propietaria de la vivienda y guía oficial de Galicia, además de su hermana Paca, que le echa un cable. La cedeiresa de adopción se ha convertido en una trotamundos de la comarca. No hay rincón que se le escape y los curiosos se lo agradecen, además de en forma de me gusta, convirtiéndose en huéspedes. De hecho, la red social se ha convertido en su segunda forma de atraer visitantes, por detrás de Booking, donde luce una valoración de sobresaliente. «Puede asegurar que todos los clientes que tuve en el puente del Pilar son de Facebook», apunta María.

¿Cuál es la fórmula secreta? «La constancia. No parar ni un día, aunque haya viento, lluvia o nieve. Y si no hay nada interesante en el paisaje, buscarlo en la comida o en los visitantes de la casa». De esta forma, desde que abrió la página hace seis años ha sumado más de 5.000 fotografías, entre las que destacan los paisajes de la costa desde Viveiro hasta A Coruña, su terreno de trabajo. Un radio de acción que tiene sentido, porque esos dos puntos quedan a aproximadamente una hora de la casa rural, por lo que son lugares de referencia para que sus huéspedes puedan trazar un plan. «Lo hago por gusto, no es ninguna obligación», deja claro.

María asegura que si algún día se retrasa una publicación, la gente «la echa de menos»: «Me mandan un mensaje, porque tienen como rutina que entre las nueve y las diez de la mañana va a haber un amanecer o algo». Casi todas las fotos son del mismo día, aunque también las programa. «Si algún día estoy más libre en la casa, hago un intensivo, con muchas fotos, y así las tengo guardadas en la recámara para cuando no quiero salir», detalla, aunque en las puestas de sol intenta no fallar nunca. «Lo que no me gusta, no lo publicito, aunque pudiera ser atractivo. Reconozco que no debería ser así», sonríe María.

Lo que no entiende, eso sí, es que no exista apenas promoción de muchos de los rincones que muestra. Cita como ejemplos las cascadas del río Belelle y la de Augas Caídas en el río Sor. «Me parece increíble que la gente no tenga apenas información de estos dos sitios. Las cascadas son una maravilla y la mayoría no tienen promoción. Si alguien no se molesta, nadie sabe que existen, están muy poco aprovechados. ¿Cómo es posible que no se sepa todo lo que hay en el río Sor?», se pregunta la guía turística. 

«Tiene que venir más gente»

Además, María se posiciona entre los que quieren hacer visible la zona, lejos de aquellos que quieren esconderla al resto del mundo. «Tiene que venir mucha más gente. Estoy en contra de aquellos que quieren guardar estos rincones como un secreto», abunda. Explica que, por ejemplo, «no es verdad» que haya grandes colas en el banco de Loiba: «He ido por activa y por pasiva a cualquier hora del día todos los meses del año, y eso solo puede ocurrir un día puntual». «Es que por ejemplo de aquí solo se habla de San Andrés de Teixido o Loiba, pero nada de la capilla de O Portiño (Valdoviño), que es increíble», concluye, con ganas de seguir abriendo su ventana.

Un top-3 de rincones muy particular

Como María Lijó conoce tanto la zona en la que trabaja, puede permitirse un top-3 de rincones muy particular. La propietaria de la casa rural de A Pasada se queda con la puesta de sol desde la ermita de San Antonio de Corveiro (Cedeira); pasear durante el día por el cabo Ortegal; y descubrir la zona de Ponte Segade (O Vicedo) en el río Sor. Está claro que sus huéspedes se lo han aprendido.

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