Asaltos musicales en los arenales de Ferrolterra

Esta pareja de percusionistas ha tocado por sorpresa en el faro de Meirás, la playa de Pantín o la laguna de A Frouxeira, y planea llevar la iniciativa a otros concellos

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VALDOVIÑO / LA VOZ

Hace ya siete años que Ignacio Sanz Santás, coruñés de 48 años, y Pilar García Ríos, cedeiresa de 40, cumplieron su sueño de vivir en una casa de campo para poder hacer todo el ruido que les diera la gana. Son profesores de percusión, él en el Conservatorio Profesional de Música de As Pontes, y ella en el de A Coruña, y encontraron en Pantín su lugar en el mundo. «Nos fascinó el paisaje y nos pareció un sitio fantástico, donde podemos tocar cuando queremos, día y noche, sin molestar a nadie», cuenta Ignacio.

Al recalar en Valdoviño, esta pareja, que durante algún tiempo formó un dúo que actuaba por auditorios, se preguntó «por qué no hacerlo en estos espacios tan maravillosos», al aire libre. E ideó los asaltos musicales, no más de cinco minutos de interpretación -«más ya sería un concierto»-, de repente, en rincones insólitos, donde casi con toda seguridad jamás había sonado un instrumento. ¿Cómo reacciona la gente cuando les ve aparecer y comienzan a tocar? «Con cara de póker, preguntándose ‘pero qué está pasando aquí’». Justo lo que pretenden, descolocar a un público que ignoraba su condición hasta el instante en que empezó a sonar la marimba o el vibráfono.

«Nos mueve la pasión por la música y por vivir la experiencia de tocar en estos sitios»

En realidad, Ignacio y Pilar no buscan espectadores. «Nos mueve la pasión por la música y por vivir la experiencia de tocar en estos sitios tan espectaculares». En algún caso lo han hecho en solitario y otras veces, como ocurrió en el faro de Meirás, uno de los espacios mágicos de la costa de Valdoviño, con apenas una decena de personas. «Allí es donde más nos felicitan, es un lugar tan especial, con unos acantilados brutales, y escuchar música con esas vistas....». Sin palabras.

«Es un privilegio tocar en estos sitios, es increíble que a nadie se le hubiera ocurrido antes»

La iniciativa echó a andar el año pasado en Valdoviño, donde ha continuado este verano con la colaboración de dos alumnos: Álvaro Prieto Piñeiro, de Espasante, y Arturo Infante Docampo, de As Pontes. «Que los estudiantes puedan montar obras de corte contemporáneo [eje del repertorio de los asaltos] con nosotros es gratificante, para ellos es como un curso de verano», apunta Ignacio. El equipo al completo se sumergió en el agua del río que desemboca en la playa de Pantín para una de estas actuaciones. Otra la montaron en la pasarela de acceso al arenal por Marnela.

Acústica extraordinaria

Tocan por sorpresa (solo avisan al Concello, para contar con permiso), pero nada se improvisa. Detrás de estos cinco minutos de música en plena naturaleza, «con una acústica extraordinaria, un sonido buenísimo, inimitable», hay horas de ensayo en su local. Y tienen que cargar los instrumentos en la furgoneta, bajarlos y montar, para luego desandar el camino. «Es un privilegio poder tocar en estos sitios -resumen-. La gente presume de tocar en grandes auditorios, y nosotros, en sitios donde nadie había tocado antes, verdaderas bellezas naturales, indescriptibles... Decimos, ‘con lo bonito que es, es increíble que a nadie se le haya ocurrido antes’». Ignacio y Pilar ya planean asaltos fuera de Valdoviño. Atentos.

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