«Aquí non temos peixería nin tendas de roupa e a carne está moi limitada»

Vecinos de concellos cerrados del área de Ferrol se ven afectados por la escasez de servicios


Ferrol

Los cierres perimetrales están afectando especialmente a los residentes en concellos pequeños que, para su actividad cotidiana, dependen en gran medida de los municipios limítrofes. Es el caso de Cerdido (1.087 habitantes), Moeche (1.186), San Sadurniño (2.784) y Cabanas (3.274), en los que la oferta de determinados productos es muy escasa o incluso nula.

Fani Abuín Pérez vive en Cerdido, tiene dos niños pequeños y explica que la situación en la que se encuentran es «horrorosa». «Aquí non temos peixería, polo que dependemos dos que veñen vendendo có furgón. Tampouco temos tendas de roupa ou calzado, polo que si por exemplo necesitas un chándal para os nenos non tes onde mercalo sen saír do concello», indica, añadiendo que en materia de alimentación la oferta también es bastante relativa: «Non hai carnicería, na cooperativa teñen algo, pero tes que limitarte as bandexas que cada día lle deixa o matadeiro: bistés, hamburguesas e pouco máis».

Y es que lo habitual en estos municipios era, hasta la llegada de los cierres perimetrales, que los vecinos realizasen las grandes compras semanales en otros concellos. «Aquí temos un supermercado e unha cooperativa, pero non hai peixeiría, nin comercios, nin zapaterías e a oferta de carne, polo que a xente desplazábase a Ferrol, Narón, Cedeira ou As Pontes para facer as compras», manifiesta el alcalde de Cerdido, Benigno Galego, quien considera que, en esta situación, salir del cierre perimetral para comprar pescado fresco o carne «estaría xustificado, porque son produtos de primeira necesidade».

En Moeche, la situación no es mucho mejor. Según la alcaldesa, Beatriz Bascoy, en este municipio hay tres supermercados y una tienda-bar, un comercio de ropa básica pero con poca variedad, una zapatería y una ferretería, pero no hay pescadería, por lo que para comprar pescado fresco dependen de los vendedores ambulantes o del puesto fijo instalado en el mercado municipal, que solo abre los sábados.

 Interdependencia

En el caso de la carne no tienen problemas de suministro, pero la regidora apunta otras limitaciones para los vecinos: no hay librería, los servicios de pediatría están en el centro de salud de San Sadurniño y los cajeros de las dos entidades bancarias con oficinas en el municipio «

sirven para un apuro, pero cobran por retirar cartos se es doutro banco».

El alcalde de Cabanas, Carlos Ladra, también destaca la dependencia de otros concellos limítrofes, sobre todo de Pontedeume. «Aquí tenemos carnicería, pero no hay pescadería ni comercios de ropa, ni zapaterías y un solo cajero; ahora mismo todo se centraliza en las seis tiendas de ultramarinos que hay en el municipio. La gente suele hacer las compras de alimentación en el supermercado de Vilar do Colo, pero está en la parte del polígono que pertenece a Fene. Creo que podrá seguir haciéndolo, porque se trata de productos esenciales, como el pescado».

San Sadurniño es otro de los concellos con limitaciones, si bien el alcalde, Secundino García, considera que «as necesidades básicas están cubertas, nunha situación de emerxencia como esta». Entre supermercados y ultramarinos suman seis negocios, hay carnicería, el pescado fresco lo suministran vendedores ambulantes, pero no tienen comercios ni zapaterías. Los vecinos solían desplazarse para los compras semanales a las grandes superficies de Ferrol y Narón, así como a As Pontes.

Secundino García dice confiar en que la difícil situación que se está viviendo ahora beneficie a los negocios de proximidad. «Antes ía fora, pero desde marzo merco nas tendas locais e cheguei á conclusión de que sae mellor, porque nas grandes áreas compras máis do que necesitas», apunta el regidor de San Sadurniño. Su parecer es compartido por la alcaldesa de Moeche, que ve la oportunidad de «aproveitar o momento para valorar o comercio local, porque é o que non che falla».

La esperada subida de ventas en los negocios locales no se está produciendo.

La limitación de las compras en el territorio en el que se reside a raíz de los cierres perimetrales hacía prever una subida de las ventas en los negocios locales, pero, de momento, no se ha producido. De hecho, en algunos casos incluso han perdido clientes. Amable Mera Pazos, propietario del Supermercado Moeche, aseguraba ayer a este periódico que el primer día del cierre las ventas descendieron en un 50 %. Y lo explica señalando que la sección de la carnicería es la que tira de su negocio: «Nós non vivimos solo de Moeche. Temos moitos clientes de As Somozas, Cerdido e San Sadurniño, que agora non poden vir», apunta, añadiendo que en marzo sí habían aumentado las ventas.

Rosa Lamigueiro, gerente del súper de la Cooperativa Agraria de A Barqueira, en Cerdido, tampoco notó que le hubiese aumentado la clientela, «porque antes viña xente de As Somozas, Cedeira e incluso Ortigueira». Este establecimiento de alimentación cuenta con secciones de charcutería, frutería, menaje, ferretería, abonos y pienso para animales.

Por su parte, Pascual Folgado, propietario de la tienda de ultramarinos Outeiro, de San Sadurniño, tampoco apreció que las ventas se incrementasen tras el cierre del concello. «Non tivemos nin máis nin menos que outros días», apuntó.

En este mismo municipio hay un súper de la Cooperativa de Meirás que cuenta con una sección de carnicería y otra de ferretería, pero también vende «algo de zapatillas y ropa de cama», según indica, Susana Calvo, una de las empleadas, quien señala que incluso tuvieron algo menos de clientela que los días anteriores, aunque lo atribuyó a la cuesta de enero.

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«Aquí non temos peixería nin tendas de roupa e a carne está moi limitada»