El fuego que prendió la solidaridad

El Concello ourensano de Carballeda de Avia reconoce la ayuda de los ganaderos del colectivo Prolega a los granjeros afectados por los incendios de octubre de 2017


SAN SADURNIÑO / LA VOZ

La Festa do Outono del Concello ourensano de Carballeda de Avia sirvió, el domingo, para conmemorar el año transcurrido desde la oleada de incendios que asoló este y otros municipios de la provincia, de Pontevedra y del sur de Lugo. Entre los homenajeados en este acto figuraba David Arnoso, el presidente de la Asociación de Gandeiros Prolega (Produtoras e Produtores de Leite de Galicia), que impulsó la campaña de ayuda a los granjeros afectados por el fuego, a la que se sumaron de inmediato varios socios y otros ganaderos de la zona y de otras comarcas.

«Ao día seguinte dos incendios puxen no grupo de guasap ‘eu teño herba seca de sobra, que vos parece na asociación se os que teñades máis a enviamos aos granxeiros que o perderon todo’. E nuns minutos xa xuntamos material para dous camións», recuerda Arnoso. Ocurrió un lunes y dos días después ya habían salido los vehículos cargados de rulos de silo y pacas de hierba seca con destino a alguno de los ayuntamientos damnificados. Algunas explotaciones perdieron el ganado, que pereció por culpa del fuego; otros vieron cómo se desplomaban sus establos y cómo las llamas devoraban el forraje que tenían almacenado. Y, lo que agravó aún más la situación, observaron cómo el fuego arrasaba con sus pastizales. «Non lles quedou nada con que manter ao gando», subraya Arnoso. De ahí que la ayuda recabada por Prolega, que coordinó este ganadero de San Sadurniño, resultara vital para numerosas granjas.

El teléfono de Arnoso no dejó de sonar durante semanas, con días de hasta 80 llamadas, «de xente pedindo axuda e de xente ofrecéndoa». Los ganaderos donaron su excedente, los camioneros cedieron su tiempo -cobraron únicamente los costes de combustible, elevados dada la distancia; de Ortegal o Ferrolterra, de donde salieron varias remesas, a municipios como Carballeda de Avia, hay más de 250 kilómetros- y algunos particulares ajenos al sector efectuaron donativos económicos. «Un grupo de mulleres de Valencia chamaron para pagar o custe dun camión, porque viran o que pasara co lume pola televisión», cuenta. Algo similar ocurrió con una escuela infantil de A Coruña. También hubo concellos que sufragaron algún transporte, como San Sadurniño, Ortigueira o Moeche.

Tampoco faltó la picaresca, con llamadas «sospeitosas». Prolega combatió los posibles intentos de fraude enviando la ayuda directamente a los concellos, que a su vez lo distribuían entre los afectados, en función de sus necesidades reales. «Foi difícil e duro, deu moitos quebradeiros de cabeza, pero resultou satisfactorio; dá gusto ver que estás colaborando», reconoce Arnoso.

1.100 rulos y 500 pacas

De Ferrolterra, Ortegal y Eume, y de otras localidades del norte de Galicia salieron decenas de camiones cargados con destino a las zonas más dañadas por el fuego. En total, Arnoso estima que se entregaron unos 1.100 rulos de silo y más de 500 pacas de hierba seca. El reparto de material se alargó durante varios meses, con dos últimos viajes poco antes del pasado verano.

La red colaborativa que se creó los primeros días funcionó, pese a las complicaciones. «Ás veces tiñamos forraxe, pero non cartos para pagar o camión, e ás veces tampouco había camión dispoñible», relata. Y algún alcalde del área damnificada tardó meses en pagar lo que había prometido.

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