Una conductora que quintuplicaba la tasa de alcohol es pillada dos veces en el día en Cabanas y Pontedeume

P. H. CABANAS / LA VOZ

PONTEDEUME

La Guardia Civil investiga a una conductora ebria y reincidente en Cabanas.
La Guardia Civil investiga a una conductora ebria y reincidente en Cabanas. Guardia Civil

La Guardia Civil le inmovilizó el coche pero la mujer hizo caso omiso, y siguió conduciendo a pesar de que tenía el volante con el dispositivo de bloqueo

21 may 2026 . Actualizado a las 12:09 h.

Con solo dos horas de diferencia, una mujer fue interceptada dos veces en Cabanas y Pontedeume en estado ebrio mientras conducía de manera errática. En las pruebas de detección alcohólica, arrojó resultados positivos de 1,38 y 1,52 miligramos por litro de alcohol en aire espirado. Según la Guardia Civil, superaba ampliamente la tasa penalmente establecida y multiplicaba por más de cinco la tasa máxima reglamentaria permitida para conductores (fijada en 0,25 mg/l). 

Los efectivos del Destacamento de Tráfico de la Guardia Civil de Ferrol investigaron el pasado 13 de mayo a esta conductora como presunta autora de dos delitos contra la seguridad vial por conducir bajo la influencia de bebidas alcohólicas. La primera orden de parada se dio a las 19.10 horas, en un punto de verificación de alcohol y drogas dinámico. La mujer recibió el alto en el punto kilométrico 2 de la carretera AC-564. La conductora por estos hechos fue investigada y citada para juicio rápido en el Juzgado de Instrucción número 2 de Ferrol. 

El vehículo fue inmovilizado con un dispositivo mecánico para impedir que la conductora continuase circulando, poniendo en riesgo la seguridad vial. Y fue apercibida por los agentes para que no desobedeciese la orden de inmovilización porque sería un delito grave de desobediencia a agente de la autoridad, con penas de tres meses a un año de prisión. 

Pero dos horas después, a las 21.20 horas, la misma patrulla localizó a la mujer en el punto kilométrico 21 de la carretera N-651 ya en Pontedeume. La conductora había violentado el mecanismo de inmovilización y conducía con el dispositivo en el volante, de forma errática con la libertad de movimientos del volante muy reducida. Ya en ese momento arrojaba resultados de 1,10 y 1,07 mg/l por lo que volvió a ser investigada por un delito contra la seguridad vial y otro de desobediencia grave al quebrantar la inmovilización. 

La Guardia Civil recuerda que «el alcohol afecta gravemente a la capacidad de conducción, disminuyendo los reflejos, alterando la percepción de la velocidad y las distancias, reduciendo el campo visual y aumentando notablemente el tiempo de reacción ante cualquier imprevisto».