El bum de las reformas crece en Ferrolterra y evidencia la escasez de mano de obra en la construcción

A. F. C. PONTEDEUME / LA VOZ

PONTEDEUME

Obra de Construcciones Prieto Mouriz en el municipio de Moeche
Obra de Construcciones Prieto Mouriz en el municipio de Moeche

La edificación de vivienda unifamiliar también ha aumentado

30 abr 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El crecimiento de las obras menores -aquellas que no afectan a la estructura del inmueble y, por tanto, no requieren proyecto constructivo-, que se empezó a atisbar en pleno confinamiento, hace un año, no cesa, a tenor de los datos que facilitan los concellos, en especial los costeros, y de los testimonios de los empresarios del sector. En la mayoría de los casos no se necesita licencia para ejecutar este tipo de reformas, pero sí una comunicación previa al ayuntamiento. En todo 2020, el de Pontedeume contabilizó 126 obras menores, y en lo que va de año, en menos de cuatro meses, ya van 69. Las licencias de obra siguen una progresión similar, con 25 en todo el año pasado y seis en el inicio de 2021, como indica el primer teniente de alcalde, José Simoes.

El alcalde de Valdoviño, Alberto González, explica que se están gestionando «muchas licencias para vivienda unifamiliar nueva», aparte de las rehabilitaciones. «Todos estamos sorprendidos, y es cierto que vamos algo lentos en la tramitación por la cantidad de solicitudes», reconoce. El regidor aresano, Julio Iglesias, destaca el aumento de la construcción de viviendas unifamiliares, que achaca a la entrada en vigor del nuevo Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM). «Había mucha gente pendiente de hacer su casita, una familia me ha comentado que llevaba veinte años esperando. Nos estamos encontrando con muchos proyectos, sobre todo en los núcleos rurales, por parte de vecinos del pueblo de Ares», indica.

El mandatario local de Cedeira, Pablo Moreda, corrobora ambos fenómenos: el incremento de las reformas y de la edificación de vivienda unifamiliar. Y sitúa el cambio de tendencia ya en 2019. Su homólogo de Cariño, José Miguel Alonso Pumar, subraya «el movimiento de reformas en segundas residencias e incluso por parte de gente joven que ha heredado la casa de sus padres o de sus abuelos». En Cabanas ocurre algo similar, en parte derivado «de la compra de viviendas, que antes no daban salido, y que ahora se están restaurando», apunta el alcalde, Carlos Ladra.

Este bum de las reformas, ligado en parte a la pandemia, evidencia la escasez de mano de obra. «Tenemos bastante carga de trabajo en todo el sector de la construcción, y hay muy poca gente profesional de la que echar mano», dice Carlos Yáñez, uno de los socios de Pinturas Cariño. En su caso, arrastran doce fachadas pendientes de 2020, a las que se suman las peticiones de este año. «Tienes que dar largas a la gente, no hay a quién llamar, todos estamos igual», recalca. Considera que debería potenciarse la formación en los oficios vinculados al sector, «porque hay posibilidades de trabajar».

Andrés García, al frente de Construcciones Prieto Mouriz, de Cedeira, corrobora la tendencia: «A xente segue preparando as vivendas, adecuando os xardíns, andamos todos con bastante traballo e vemos que se van pechando proxectos, que a cousa vai en firme. Fáltanos xente formada». El problema afecta a todas las actividades de este sector.