«Las ventas de ropa se redujeron mucho, sin fiestas ni celebraciones ni comidas»

A. F. C. FERROL / LA VOZ

PONTEDEUME

Calle comercial del centro de Pontedeume, en una imagen anterior a la pandemia
Calle comercial del centro de Pontedeume, en una imagen anterior a la pandemia PATRICIA REY

El comercio se resiente por la pandemia, sobre todo el de moda textil y calzado

29 abr 2021 . Actualizado a las 11:07 h.

Al comercio de la comarca le está costando salir del letargo en el que lo ha sumido la pandemia. «Hay desconcierto, unos días se vende muy bien y, de repente, pasan dos semanas casi sin actividad. La gente se retrae», señala Iria Martínez, gerente de la Asociación de Comerciantes, Hostaleiros y Empresarios de As Pontes (Cohempo). El impacto de la crisis derivada del coronavirus varía según el sector, como explica Fernando Barallobre, presidente del colectivo Ucoa, de Pontedeume: «A alimentación, bastante ben, non creo que se queixe; no relacionado con reparacións, pintura, materiais de construción, etcétera, tamén; no de regalo, acusamos a baixa ao non haber vodas nin celebracións; e na moda, tanto textil como calzado, igual, van tirando, aguantando o chaparrón».

En Pontedeume han cerrado al menos dos tiendas de ropa. «La situación está muy, muy mal, la gente compra lo indispensable, la ropa de niños es lo único que se mueve porque crecen. Por lo demás, camisetas básicas y algún pantalón vaquero. El resto, nada, está todo muy parado, no puedes salir ni ir a ningún lado, la gente está muy apática, sin ganas de nada. Si no sales a pasear no ves los escaparates. Sin bodas y con las primeras comuniones restringidas a padres y familiares muy directos, tampoco vendes», apunta María García, responsable de García Moda, en Cedeira. Todo ha cambiado, dice. «Las casas de moda están haciendo colecciones cada vez más pequeñas, fabrican sobre pedido y no tienes opción de repetir una prenda aunque te interese», añade. Sin olvidar, recalca, «las compras por Internet, con las que ya competías antes, pero ahora mucho más».

Los cierres perimetrales de los municipios también tuvieron consecuencias, y no siempre negativas. «La Navidad fue mejor que nunca en ventas en las tiendas que tenemos en Mugardos y Fene, porque estaban cerrados Ferrol, Narón y A Coruña, y la gente no podía ir a los centros comerciales. Sin embargo, en la de Narón se vendió menos, porque aunque es un concello grande, ningún pueblo vive de su pueblo», comenta Ramón Domínguez, de Mayka Moda, con negocios en Mugardos y Fene (ropa y calzado) y Narón (calzado). En Cedeira ocurrió lo mismo, con mucho menos movimiento en los períodos en que los vecinos de Ortigueira, Cariño, Moeche o Cerdido no podían desplazarse. Domínguez, tesorero del colectivo de comerciantes O Cruceiro, de Fene, también advierte del impacto de las ventas en línea, «por la gente que no se había decidido a comprar por Internet y que probó con la pandemia». «El comercio electrónico nos está quemando a todos», apuntala Francisco Bouza Rey, responsable de la Asociación de Comercio y Hostelería Ortegana (ACO).