De hostelera fracasada a poeta laureada

beatriz antón FERROL / LA VOZ

PONTEDEUME

Sara Carmona Lladó, retratada a las puertas del cementerio de Pontedeume, que le inspiró uno de los poemas de su libro «La luz que se demora»
Sara Carmona Lladó, retratada a las puertas del cementerio de Pontedeume, que le inspiró uno de los poemas de su libro «La luz que se demora» JOSE PARDO

Sara Carmona abandonó Brasil para montar un bar en Pontedeume, pero todo se le vino abajo y en medio de ese «caos» parió el poemario ganador del XXI Premio Paul Beckett

03 mar 2020 . Actualizado a las 09:43 h.

Hay libros que en su proceso creativo encierran historias tan atractivas y seductoras como las que se pueden leer en sus páginas. Es lo que sucede con La luz que se demora, la obra ganadora de la última edición del Premio Paul Beckett de Poesía, dotado con 4.000 euros y la publicación del poemario en la colección Beatrice de la Fundación Valparaíso. Y es que, además de contener versos que han merecido el halago de voces tan reputadas de las letras como Yolanda Castaño o Ángel Basanta, este libro también esconde la capacidad de una mujer para transformar la fatalidad en impulso creativo.

Esa mujer no es que otra que su autora, Sara Carmona Lladó, una madrileña con raíces ferrolanas que el verano pasado llegó a Pontedeume para montar un negocio y emprender una nueva vida junto a su familia -su marido, Vinicius, un brasileño de Caxias do Sul, y su pequeño hijo Miguel-, sin sospechar que aquella aventura llegaría su fin con un estrepitoso fracaso empresarial y un inesperado premio literario.

Pero para contar bien esta historia hay que retroceder en el tiempo hasta principios del 2018, cuando Sara decidió abandonar Brasil, donde trabajaba como traductora y profesora de español, para asentarse en Galicia. «Tener un hijo nos cambió la perspectiva a mi marido y a mí y los dos decidimos volver a España para darle una vida más tranquila. Al principio estuvimos unos meses en Santiago, desde donde recorrimos un montón de pueblos para decidir con criterio dónde establecernos. El día que pisamos Pontedeume fue amor a primera vista. Yo recordaba haber estado allí en los veranos de mi adolescencia, porque mi abuela es de Ferrol, y enseguida nos pareció el lugar perfecto para criar a nuestro hijo», relata Sara Carmona.