Estriptís y escenas de cine para deshojar el 2017 con solidaridad

beatriz antón FERROL / LA VOZ

PONTEDEUME

La joven fotógrafa Sara Carpente retrata a vecinos eumeses en un almanaque benéfico inspirado en películas como «Full Monty» o «Casablanca»

18 ene 2017 . Actualizado a las 10:48 h.

Pontedeume ya tiene su segundo calendario cien por cien «vilancho». Si el año pasado Sara Carpente sorprendió con un almanaque al que pusieron cara algunos de los personajes más emblemáticos de la villa de los Andrade, en este recién inaugurado 2017 esta joven eumesa titulada en fotografía ha vuelto a dar el campanazo con un anuario que reproduce escenas de películas míticas y en el que los protagonistas son de nuevo los propios vecinos de la villa.

¿El objetivo? Pues nada más y nada menos que el mismo del año pasado: crear un calendario original y divertido y, ya paso, recaudar fondos para los proyectos solidarios de Cáritas. De ahí que Sara Carpente haya bautizado su creación como Grano de Arena. «En el 2016 conseguimos reunir más de tres mil euros y este año esperamos llegar a la misma cantidad», comenta ilusionada Sara, que calcula que todavía quedan a la venta cien de los quinientos ejemplares editados.

Los vecinos que se prestaron a colaborar con la joven fotógrafa tuvieron que desnudar su alma para meterse en la piel de personajes como Willy Wonka, Tarzán o Eduardo Manostijeras. Y hasta hubo quienes, más allá de la metáfora, se quedaron literalmente en cueros. Fue el caso de las autodenominadas «mulleres feiticeiras» -un grupo de amigas que van juntas a la piscina de Pontedeume-, que tuvieron que recrear una escena de la película Las chicas del calendario para el mes de agosto. Y también de Pedro, Mauro, Alejandro, Roi y Antón, cinco amigos del gimnasio, a quienes les tocó emular a los actores de Full Monty para lucir palmito en octubre. «En los dos casos fue complicado hacer las fotos: ellas no querían desnudarse, y aunque a ellos no les importaba, se cortaron mucho cuando llegó el momento de posar para la cámara. La solución fue sencilla: a ellas les pusimos muchos ramallos y flores para que no se les viese nada y a ellos les dije que se fueran a tomar unas cañas antes de la sesión», comenta entre risas Sara.