Ortigueira despide a Moncho de Salgueiro, carnicero y tratante de ganado conocido y apreciado en toda Galicia
ORTIGUEIRA
Sus padres fundaron la carnicería Salgueiro, que ahora regenta su hijo mayor, Alberto
09 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.José Ramón Rodríguez Maragoto nació en Loiba y con año y medio se mudó con sus padres a Ponte Mera, donde compraron una casa y donde pasó toda su vida. Falleció el 1 de enero, a los 76 años. Su padre, Victorino, originario de la Serra da Capelada (Cedeira) era tratante de ganado y acabó montando en Mera la carnicería Salgueiro, junto a su mujer, María, a la que conoció en un viaje a caballo hasta O Barqueiro (Mañón).
Moncho de Salgueiro heredó el oficio de su padre, tratante de ganado, y el negocio familiar, que primero atendía su madre y después su mujer, María Victoria Peña. En 2023 cerraron el local de Ponte Mera, pero la carnicería Salgueiro se mantiene en Ortigueira de la mano de Alberto, su hijo mayor. Su padre tenía debilidad por los animales. «Le gustaron siempre, tardó en jubilarse y siempre estuvo en contacto con los ganaderos, interesado en cómo iba el mercado, así toda la vida», repite su primogénito.
Cuenta que cuando aún funcionaba la carnicería en Ponte Mera, muchos clientes, aparte de comprar pasaban a la cocina, «y allí tomaban una cerveza o un vino, e botaban un conto». A José Ramón le conocían por su generosidad y, sobre todo, «por ser una buena persona». «Al velatorio vino gente desde Pontevedra, Arteixo, A Coruña, Vilalba... y era un día laborable. También vino su hermana [por parte de padre] desde Madrid. Mucha gente nos habló de los favores que les había hecho mi padre, y los ganaderos nos decían que cuando se desplazaban a ferias a Asturias, ya con mi abuelo, les ofrecían la casa para poder hacer noche», relata su hijo, muy emocionado y agradecido por todas las muestras de afecto recibidas.
En la apertura del nuevo local de la carnicería en Ortigueira, José Ramón recordaba que había empezado a trabajar con 18 años, y aparte de comprar carne de la zona para su negocio, había recorrido «media Galicia» con su padre, en el camión de transporte de ganado. La tercera generación heredó el espíritu emprendedor de las dos anteriores. Alberto da continuidad a la saga de carniceros y su hermana, Cristina, que se formó y trabajó fuera, está al frente del estanco de Ponte Mera desde hace cinco años.